El papel de las emociones como causa de la enfermedad


Puntos de vista diferentes sobre las emociones en medicina china y medicina occidental.
Existe una gran diferencia entre el punto de vista de la medicina china y el de la medicina occidental en lo que respecta a las emociones. 

Mientras que la medicina occidental reconoce también la interacción entre el cuerpo y las emociones, lo  hace de una manera totalmente distinta a la medicina china

En medicina occidental, el cerebro se halla en la cúspide de la pirámide formada por el cuerpo y la mente. 

Las emociones  afectan al sistema límbico en el cerebro; los impulsos nerviosos viajan hacia el hipotálamo, hasta los centros nerviosos del simpático y del parasimpático, para llegar, por último, a los órganos internos. Por lo tanto, un impulso nervioso desencadenado por un problema emocional se transmite al órgano correspondiente. 

El punto de vista de la medicina china es totalmente distinto; el cuerpo-mente no es una pirámide, sino un círculo en el cual interactúan los órganos internos y sus aspectos emocionales. 

Mientras que la medicina occidental tiende a considerrar la influencia de las emociones sobre los órganos como un papel secundario, o de excitación, en lugar de como un factor principal patológico, la medicina china ve las emociones como una parte integral e inseparable de la esfera de acción de los órganos internos, así como una causa directa de la enfermedad. 

La interacción entre el cuerpo y la mente en medicina china se expresa asimismo en los "Tres tesoros" jing-Qi-Shen.

El jing es la base material del Qi y del Shen, y constituyen la base de una vida mental y emocional estable y saludable. 

Las emociones como causa de la enfermedad

La palabra "emoción" en sí no es un buen término para referirse al punto de vista chino de las causas "emocionales" de la enfermedad. 

La palabra emoción deriva del latín, y hace alusión a e-movere (mover hacia afuera); se emplea para referirse a cualquier sentimiento de la mente, a diferencia de los estados cognitivos o volitivos de la conciencia. 

En este sentido, el término "emoción" puede referirse a cualquier sentimiento, como el miedo, la alegría, la esperanza, la sorpresa, el deseo, la aversión, el placer, el dolor, etc.; por tanto, no es totalmente apropiado como término para denotar las emociones, como considera la medicina china.

Es interesante constatar que la palabra que se emplea para indicar un padecimiento de la mente originalmente era "pasión" y no "emoción".

La palabra "pasión" deriva del verbo latín "patire", que quiere decir "sufrir" 

La palabra emoción sustituyó a la palabra pasión en la época comprendida entre Descartes y Rousseau, es decir entre 1650 y 1750 Dado que el primero empleaba la palabra pasión y el segundo la palabra emoción.

La palabra "pasión" transmite la idea de padecimiento mental mejor que la palabra emoción, debido a que implica la idea de algo que es "padecido", de algo a lo que estamos sometidos.

De hecho, sentimientos como la tristeza, el miedo y el enfado se vuelven  causas de enfermedad cuando ya no los poseemos, sino que nos poseen. De hecho, la expresión china que la mayoría de los libros chinos emplean para describir la "estimulación" o la "excitación" producida por las emociones es "ciji", en la cual Ji que contiene el radical de la palabra agua, quiere decir "chapotear", como hace una ola, es decir, que denota la oleada de emociones, como una ola que nos arrastra. 

Las emociones son estímulos mentales que influyen sobre nuestra vida afectiva. Bajo circunstancias normales, no representa una causa de enfermedad. Casi ningún ser humano puede evitar estar enfadado, triste, agraviado, preocupado o  asustado en algún momento de su vida; sin embargo, dichos estados no conducirán a ningún desequilibrio. Por ejemplo, el fallecimiento de un familiar provocará un sentimiento natural de duelo. Las emociones se convierten en patológicas solamente cuando perduran en el tiempo o cuando son muy intensas. 

Cuando vivimos en un estado emocional concreto durante mucho tiempo (meses o años), se convierte en una causa de enfermedad. Por ejemplo, si una situación familiar o laboral determinada nos enfada y nos frustra de manera continuada, afectará al Hígado, provocando entonces un desequilibrio interno. 

En pocos casos las emociones pueden volverse una causa de enfermedad en un periodo temporal muy corto si son lo suficientemente intensas; el shock es el mejor ejemplo de esta situación.

La medicina china se preocupa por las emociones solamente cuando son o bien la causa de la enfermedaad o bien representan los síntomas en sí. No ignora las emociones como causa de la enfermedad ni les confiere tanta importancia como para excluir otras causas. 

En Medicina china, las emociones (como causa de enfermedad) son estímulos mentales que afectan a la mente (Shen), al Alma etérera (Hun) y al Alma corpórea (Po), y que a través de estos alteran el equilibrio de los órganos internos y la armonía del Qi y la sangre. 

Por este motivo, el estrés emocional es una causa interna de enfermedad que daña directamente los órganos internos. El capítulo 66 del Eje espiritual dice:


«La alegría y el enfado excesivos dañan los Órganos Yin [...] 
cuando estos se ven afectados, la enfermedad está en el Yin»


Las emociones son causas internas de enfermedad que provocan un desequilibrio interno directo; contrastan con los factores climáticos externos, que pueden provocar un desequilibrio interno solamente tras atravesar la etapa de un desequilibrio exterior. 
Por ejemplo, la tristeza y el duelo agitan directamente el Qi del pulmón, provocando una insuficiencia del Qi del pulmón. El viento externo puede invadir el espacio entre la piel y los músculos (denominado "El exterior"), bloquear la circulación del Qi defensivo (Wei Qi) y causar los típicos síntomas exteriores, como aversión al frío y fiebre. Solamente tras pasar por esta etapa exterior, el viento externo puede volverse interior (transformándose por lo general en calor) y agotarse así el Qi de pulmón internamente. 

Interacción entre el cuerpo y la mente
Una característica importante de la medicina china es que el estado de los órganos internos afecta a nuestro estado emocional. Por ejemplo, si el Yin del hígado es deficiente (quizás por factores dietéticos) y causa un ascenso del Yang del hígado, puede hacer que la persona se vuelva irritable a todas horas. Al contrario, si una persona está constantemente enfadada por una situación en concreto o con una persona en especial, puede provocar que el yang de hígado ascienda. 
En el capítulo 8 del Eje espiritual se ilustra con claridad la relación de reciprocidad entre las emociones y los órganos internos.


«El miedo, la ansiedad y la reflexión del Corazón dañan la Mente [... ]
la preocupación del Bazo daña el Intelecto [...] 
la tristeza y el shock del Hígado dañan el Alma Etérea [...]
la alegría excesiva de los Pulmones daña el Alma Corpórea [...] 
el enfado de los Riñones daña la Fuerza de Voluntad»

Por otro lado, afirma más adelante: 


«Si la Sangre de Hígado es insuficiente, hay miedo; 
si está en exceso, hay enfado [...]
si el Qi de Corazón es insuficiente, hay tristeza; 
si está en exceso, habrá comportamiento maníaco»


Ambos pasajes muestran claramente que por una parte, el estrés emocional daña los órganos internos y, que por otra parte, el desequilibrio de los órganos internos causa un desequilibrio emocional.

Puesto que el cuerpo y la mente forman una unidad integrada e inseparable, las emociones pueden no solamente dar lugar a un desequilibrio, sino también ser provocadas por este. 

Por ejemplo, un estado de miedo y ansiedad sostenido durante un largo periodo de tiempo puede hacer que los riñones se vuelvan insuficientes, y viceversa. Si los riñones se vuelven insuficientes debido a un exceso de trabajo, por ejemplo, se puede provocar un estado de miedo y de ansiedad. 

Resulta importante en la práctica clínica ser capaces de distinguir entre ambos supuestos, para poder aconsejar y guiar al paciente. Los pacientes suelen mostrarse reconfortados al saber que su estado emocional tiene una base física o viceversa, es decir, que sus molestos síntomas físicos son causados por sus emociones. 

Si somos capaces de realizar esta diferenciación, podemos tratar el desequilibrio correctamente y aconsejar al paciente en consecuencia. 

Las emociones y los órganos internos. 
Cada emoción refleja una energía mental específica, que se asocia a su órgano Yin correspondiente. De este modo, se explica por qué una emoción determinada afecta a un órgano específico: el órgano produce una determinada energía mental con unas características específicas que, cuando se ve sometido a estímulos emocionales, responde o resuena con dicha emoción. Por tanto, las emociones no son algo que viene de afuera de los órganos internos para atacarlos; los órganos internos ya poseen una energía mental positiva, que se transforma en una emoción negativa solamente cuando es desencadenada por ciertas circunstancias externas.

Por ejemplo, ¿por qué afecta el enfado al hígado? Si consideramos las característicsa del hígado de libre circulación, de movimiento fácil y rápido, de la tendencia de su Qi a ascender, de su correspondencia con la primavera cuando la poderosa energía Yang eclosiona hacia arriba y de su correspondencia con la madera con su movimiento expansivo, es fácil entender que el hígado se vea afectado por el enfado. 

Esta emoción con sus rápidos estallidos, con el ascenso de la sangre hacia la cabeza que uno siente al enfadarse y con la cualidad expansiva y destructiva de la rabia, imita en un plano afectivo las características del hígado y de la madera. 

Las mismas cualidades mentales y afectivas del hígado que pueden dar lugar al enfado y al resentimiento durante muchos años podrían ser aprovechadas y empleadas para el desarrollo de la creatividad mental

Las emociones consideradas por la medicina china han variado a lo largo de los años. Bajo el punto de vista de la teoría de los cinco elementos, el clásico de medicina interna del Emperador Amarillo barajaba cinco emociones que afectaban cada una a un órgano Yin determinado:
  • El enfado afecta al Hígado.
  • La alegría afecta al Corazón.
  • La reflexión afecta al Bazo.
  • La preocupación afecta a los Pulmones.
  • El miedo afecta a los Riñones.
En el capítulo 5 de las Preguntas sencillas dice: 


«El enfado daña el Hígado, la tristeza contrarresta al enfado[...] 
la alegría daña el Corazón, el miedo contrarresta la alegría [...] 
la reflexión daña el Bazo, el enfado contrarresta la reflexión [...] 
la preocupación daña los Pulmones, 
la alegría contrarresta la preocupación [...]
el miedo daña los Riñones, la reflexión contrarresta el miedo»


Una característica interesante de este pasaje consiste en que afirma que cada emoción puede contrarrestar a otra siguiendo el ciclo de control de los Cinco elementos. 

Por ejemplo, el miedo pertenece a los riñones y al agua, el agua controla al fuego (corazón) y la emoción que se le atribuye al corazón es la alegría; por tanto, el miedo contrarresta la alegría. Esta manera de pensar da lugar a ciertas ideas que se verifican en la práctica clínica, como, por ejemplo que "el enfado contrarresta la reflexión".

Sin embargo, las emociones expuestas no son las únicas abordadas en el clásico de medicina interna del Emperador Amarillo. En otros párrafos añade la tristeza y el shock, lo que da lugar a siete emociones

Los efectos de las emociones sobre el Qi 
Cada una de las emociones tienen un efecto concreto sobre la circulación del Qi
En el capítulo 39 de las Preguntas sencillas dice: 


«El enfado hace que el Qi ascienda, 
la alegría ralentiza el Qi, la tristeza disuelve el Qi,
el miedo hace que el Qi descienda [...] 
el shock dispersa el Qi [...] la reflexión anuda el Qi»

El doctor Chen Yan, en A Treatise on the Three Categories of Causes of Diseases (1174) afirma: 


«La alegría dispersa, el enfado asciende, 
la preocupación hace que el Qi no fluya, 
la reflexión anuda, la tristeza hace que el Qi se endurezca,
el miedo hunde, el shock mueve»

No deberíamos interpretar de manera demasiado restrictiva el efecto que produce cada emoción sobre un órgano determinado. Existen pasajes en el Clásico de medicina interna del Emperador Amarillo que relacionan el efecto de ciertas emociones sobre otros órganos distintos de aquellos mencionados. Por ejemplo, en el capítulo 28 del Eje espiritual dice: 

«La preocupación y la reflexión agitan el Corazón»

Y en el capítulo 39 de las Preguntas sencillas dice: 


«La tristeza agita el Corazón»


El efecto que produce una emoción depende también de otras circunstancias, y de si la emoción se manifiesta o se reprime. Por ejemplo, el enfado expresado afecta al hígado (haciendo que el Yang de hígado ascienda), pero el enfado reprimido también afecta al corazón. 

Si uno se enfada a la hora de comer (algo que tristemente suele suceder), el enfado afectará al estómago y se manifestará, en los pulsos, con un pulso de cuerda en la posición media derecha. Del mismo modo, el efecto de una emoción dependerá también de los rasgos constitucionales de cada persona. Por ejemplo, si una persona tiene tendencia a una debilidad constitucional del corazón (que se manifiesta con una fisura central en la lengua que se extiende hasta la punta), el miedo afectará al corazón en lugar de a los riñones. 

Todas las emociones afectan al Corazón
Además, todas las emociones, aparte de actuar sobre su órgano correspondiente de manera directa, afectan de forma indirecta al corazón, debido a que este órgano alberga la mente. El corazón por sí solo, como responsable de la consciencia y de la cognición puede reconocer y sentir el efecto de la tensión emocional. Fei Bo Xiong (1800-1879) lo expresó de manera clara: 


«Las siete emociones dañan los cinco
 órganos Yin de manera selectiva,
pero todas afectan al Corazón. 
La alegría daña el Corazón
[.. ] el enfado daña el Hígado; 
el Hígado no puede reconocer el enfado, 
pero el Corazón sí puede, y por tanto
afecta tanto al Hígado como al Corazón. 
La preocupación daña a los Pulmones;
 los Pulmones no la reconocen, pero el Corazón sí, 
y por tanto afecta tanto a los Pulmones como al Corazón. 
La reflexión daña el Bazo; el Bazo no puede reconocer esto, 
pero el Corazón puede, y por tanto afecta tanto 
al Bazo como al Corazón»


Yu Chang, en Principies of Medical Practice (1658), dice: 


«La preocupación agita el Corazón y repercute en
los Pulmones; la reflexión agita el Corazón y repercute
en el Bazo; el enfado agita el Corazón y repercute en el
Hígado; el miedo agita el Corazón y repercute en los Ri
ñones. Por tanto, las cinco emociones [incluyendo la
alegría] afectan al Corazón»

En el capítulo 28 del Eje espiritual se afirma también que todas las emociones afectan al Corazón: 

«El Corazón es el Maestro ele los cinco Órganos Yin 
y de los seis Órganos Yang [..] la tristeza, el shock 
y la preocupación agitan el Corazón; 
cuando el Corazón se agita, los cinco
Órganos Yin y los seis Órganos Yang se agitan» "



Los efectos del estrés emocional sobre el cuerpo
El primer efecto del estrés emocional sobre el cuerpo es actuar sobre la correcta circulación y dirección de Qi. El Qi es insustancial, y la Mente, con su energía mental y emocional, es la forma de Qi más inmaterial. Resulta por tanto natural que el estrés emocional que afecta a la mente perjudique a la circulación del Qi e interrumpa en primer lugar el Mecanismo del Qi 

Aunque cada emoción tenga un efecto específico sobre el Qi, como ya hemos visto (por ejemplo, el enfado hace que el Qi ascienda, la tristeza agota el Qi, etc.), todas las emociones tienden a provocar algo de estancamiento de Qi tras un tiempo. Incluso las emociones que agotan el Qi, como la tristeza, pueden tener este efecto, debido a que, si el Qi es insuficiente, no puede circular correctamente, y por tanto tenderá a estancarse. 
Por ejemplo, la tristeza agota el Qi de Pulmón en el tórax; el Qi, al ser deficiente, no logra circular correctamente y provoca cierto estancamiento de Qi en el tórax 
Cuando el Qi se estanca, puede producirse, con el paso del tiempo, un estancamiento de Sangre, especialmente en mujeres. El estancamiento de Sangre afecta especialmente al Corazón, al Hígado y al Útero.

El estancamiento de Qi puede también generar Calor, y la mayoría de las emociones pueden dar lugar, tras un largo periodo de tiempo, a Calor o a Fuego. Existe un dicho en medicina china: «Las cinco emociones pueden convertirse en Fuego». Esto se debe a que la mayoría de emociones pueden provocar un estancamiento de Qi, y cuando el Qi se comprime de este modo a lo largo del tiempo, acaba generando Calor, del mismo modo en que la temperatura de un gas aumenta cuando su presión se incrementa.

Por ello, cuando una persona ha sufrido problemas emocionales durante un largo periodo temporal, suele haber síntomas de Calor en el Hígado, en el Corazón, en los Pulmones o en los Riñones (Calor por Insuficiencia en el último caso). Esta situación suele manifestarse en la lengua, que se vuelve roja o roja oscura y seca, y posiblemente con la punta roja. En la práctica clínica, la punta de la lengua roja es muy común, y es siempre un indicador fiable de que el paciente está sometido a estrés emocional.

Con el paso del tiempo, el Calor puede transformarse en Fuego. El Fuego es más intenso y secante, afectando más a la Mente. Por tanto, tras cierto tiempo, el estrés emocional puede causar Fuego; el Fuego, a su vez, atosigará a la Mente y provocará agitación y ansiedad.
La interrupción del Qi que producen las emociones puede, con el paso del tiempo, llevar a la formación de Flema. Dado que un correcto movimiento de Qi en la dirección correcta dentro del Mecanismo de Qi es fundamental para transformar, transportar y excretar los líquidos, la interrupción del movimiento de Qi puede dar lugar a la formación de Flema. La Flema, a su vez, obstruye los orificios de la Mente y se convierte en una nueva causa de alteración emocional y mental.