Teoría de los órganos internos

La teoría de los Órganos Internos se descibe a menudo como el núcleo de la teoría médica china, debido a que es la que mejor representa la visión de la medicina china del cuerpo como un todo integrado. 

En su esencia, representa el cuadro formado por las distintas relaciones funcionales que facilitan la total integración de las funciones corporales, de las emociones, de las actividades mentales, de los tejidos, de los órganos sensoriales y de las influencias medioambientales

Al estudiar la teoría china de los Órganos Internos, lo mejor es abandonar completamente el concepto occidental de los órganos internos: la medicina occidental contempla cada órgano solamente en su aspecto anatómico y material, mientras que la medicina china percibe cada uno de ellos como un complejo sistema energético que engloba tanto su anatomía como sus facetas mentales, emocionales y espirituales.

La base de la medicina china reside en el concepto del Qi, que adquiere varios estados de condensación y de dispersión. Por tanto, la condensación y la materialización del Qi constituyen los Órganos Internos, mientras que la dispersión del Qi en estados más sutiles conforma sus aspectos emocionales, mentales y espirituales.

Cada Órgano Interno no es solo una entidad anatómica (aunque también lo es), sino un vórtice energético que se manifiesta a través de varios estados de condensación y en varias esferas de la vida. De hecho, cada órgano se relaciona con una emoción, con un tejido, con un órgano sensorial, con una facultad mental, con un color, con un clima, con un sabor, con un olor,

El Hígado, por ejemplo, se relaciona con la Sangrecon los tendones, con los ojos, con el enfado, con el Alma Etérea (Hun), con el Viento, con las uñas, con lo rancio, con el verde, con el sabor ácido, y con el grito.

No obstante, no es del todo cierto que la medicina china no preste atención a la parte anatómica. Mientras que la medicina china sobresale en su preciso y detallado estudio de las complejas relaciones funcionales, no obvia enteramente el estudio anatómico. Existen muchos capítulos del Clásico de medicina interna del Emperador Amarillo (Eje espiritual y Clásico de las dificultades) que describen la anatomía de los órganos internos, músculos y huesos.

Los Órganos Internos se relacionan funcionalmente con varias sustancias vitales, con emociones, con tejidos y con órganos sensoriales. Es necesario apuntar que dichas relaciones funcionales atañen solo a los órganos Yin.

Los órganos internos y las sustancias vitales:
Una de las funciones principales de los Órganos Internos es asegurar la producción, mantenimiento, abastecimiento, transformación y movimiento de las Sustancias Vitales. Cada una de las Sustancias Vitales, Qi, Sangre, Esencia y Líquidos Orgánicos, se relacionan con uno o con más órganos:

El Corazón gobierna la Sangre.
El Hígado almacena la Sangre.
Los Pulmones gobiernan el Qi y tienen una influencia sobre los Líquidos Orgánicos.
El Bazo gobierna el Qi de los Alimentos, contiene la Sangre e influye sobre los Líquidos Orgánicos.
Los Riñones almacenan la Esencia e influyen sobre los Líquidos Orgánicos.

Los órganos internos y los tejidos
Cada órgano influye sobre un tejido corporal, lo cual quiere decir que existe una relación funcional entre tejidos y órganos: el estado de un órgano puede deducirse observando su tejido relacionado. 
Por ejemplo, el Corazón controla los vasos sanguíneos, el Hígado controla los tendones, los Pulmones controlan la piel, el Bazo controla los músculos y los Riñones controlan los huesos.
Por tanto, el estado de dichos tejidos reflejará el estado de los Órganos Internos correspondientes. 

Por ejemplo, una debilidad y una flacidez muscular indicarían una insuficiencia de Bazo; una tendencia a tener los tendones contraídos indicaría una patología de Hígado,
y una disminución de la densidad ósea en la vejez reflejaría una insuficiencia de los Riñones.
En terapia, el tratamiento de los Órganos Internos repercutirá sobre sus tejidos correspondientes

Los órganos internos y los órganos sensoriales:
Cada órgano está funcionalmente relacionado con uno de los órganos sensoriales así:

  • Hígado-ojos
  • Corazón - lengua
  • Bazo-boca
  • Pulmones - nariz
  • Riñones - oídos


Esto significa que el estado y la agudeza de cada uno de los sentidos dependen de la nutrición de su Órgano Interno correspondiente.

Así, el Corazón controla la lengua y el gusto, el Hígado controla los ojos y la vista, los Pulmones controlan la nariz y el olfato, el Bazo controla los labios y el gusto, y los Riñones controlan el oído y la audición.

Por ejemplo, la pérdida del gusto suele deberse a una insuficiencia de Bazo, y una disminución de la agudeza visual puede venir, por lo general, aunque no siempre, de una insuficiencia de Sangre de Hígado, etc.

Los órganos internos y las emociones:
Esta relación es extremadamente importante en la teoría médica china de los Órganos Internos, e ilustra la unidad del cuerpo y de la mente en medicina china.

El mismo Qi que es la base de los procesos fisiológicos es también la base de los procesos emocionales y mentales, ya que el Qi, como hemos visto, se manifiesta en varios estados de condensación y de refinamiento.

Mientras que la fisiología occidental atribuye los procesos emocionales y mentales al cerebro, en medicina china forman parte de la esfera funcional de los Órganos Internos. Por tanto, en medicina occidental, el cerebro y el sistema nervioso se encuentran en la cúspide
de la pirámide formada por la mente y el cuerpo, en la cual el córtex cerebral se halla en lo más alto y las visceras en lo más bajo. En medicina china la pirámide se invierte, con las visceras en el pico y la mente en la base 

La relación entre un órgano y una emoción es mutua:
el estado del órgano afectará a las emociones, y las emociones afectarán al órgano. 

De este modo, el Corazón está relacionado con la alegría, el Hígado con el enfado, los Pulmones con la tristeza y con la preocupación, el Bazo con el pensamiento y con la reflexión, y los Riñones con el miedo. 

Por tanto, un estado de enfado constante debido a un evento cotidiano puede entrañar un ascenso de Yang de Hígado, y viceversa: si el Yang de Hígado asciende debido a que la Sangre de Hígado es insuficiente, puede causar que el paciente sea propenso a enfados.

Normalmente, estas emociones son causas de desequilibrio solamente cuando son excesivas y se prolongan en el tiempo. Al tratar un órgano, podemos actuar sobre su emoción relacionada y ayudar a la persona a conseguir un estado emocional más equilibrado.

Los órganos internos y los aspectos espirituales
Los «aspectos espirituales» son las entidades mentales-espirituales relacionadas con los Órganos Internos Yin. En chino, son denominados Wu Shen («Cinco Shen») o Wu Zhi («Cinco Zhi»).

El Hun (Alma Etérea) es un alma de naturaleza Yang; según la cultura china, entra en el cuerpo tres días después del nacimiento y proviene del padre. Al morir, el Hun sobrevive al cuerpo físico y vuelve al mundo del espíritu. El carácter chino que indica la palabra Hun confirma su naturaleza espiritual e inmaterial, puesto que se compone del radical gui, que significa «espíritu» o «fantasma», y del radical yun, que quiere decir «nubes».

El Hun reside en el Hígado, y en especial en la Sangre y en el Yin de Hígado, que se encargan de enraizarlo; si la Sangre de Hígado es insuficiente y el Hun no es enraizado en el Hígado, dicho Hun deambulará por la noche y la persona tendrá múltiples sueños. El Hun se describe como el «vaivén de la Mente (Shen)»

El Shen (Mente) es la consciencia responsable del pensamiento, de sentir, de las emociones, de las percepciones y de la cognición. Reside en el Corazón, y es por ello fundamentalmente por lo que el Corazón es definido como el «Emperador» en relación a los demás Órganos
Internos. Debido a que la Mente es la consciencia que nos define como seres humanos individuales y que es responsable del pensamiento y del sentir, el Corazón juega un papel destacado entre los Órganos Internos.  interpretar shen como «mente» en lugar de como «espíritu», que suele ser la traducción más empleada. Se interpreta La «Mente» como el aspecto espiritual del Corazón, es decir, el Shen, que corresponde con la consciencia; El  «Espíritu» es el entramado de los cinco aspectos espiritualeses decir, el Hun (Alma Etérea), el Po (Alma Corpórea), el Yi (Intelecto), el Zhi (Fuerza de Voluntad) y la Mente en sí (Shen). 

El Yi (Intelecto) es responsable de la memoria, de la concentración, del pensamiento lógico y de la capacidad de estudio. En patología, la capacidad de pensar puede convertirse en reflexión, pensamientos excesivos, pensamientos obsesivos o fantasías. El Yi reside en el Bazo

El Po (Alma Corpórea) controla las sensaciones físicas, los sentimientos y, en general, las expresiones somáticas.  El Po Reside en los Pulmones y desempeña un papel en todos los procesos fisiológicos del cuerpo. Se forma en el momento de la concepción (al contrario que el Hun, que entra en el cuerpo tras el nacimiento), es de naturaleza Yin (en comparación con el Hun), y en el momento de la muerte fallece con el cuerpo y vuelve a la Tierra (mientras que el Hun sobrevive y retorna al Cielo). El Po es descrito como el «vaivén del Jing (Esencia)». 

Los órganos internos y los climas:
La medicina china considera que las diversas condiciones climáticas influyen sobre los órganos. El calor influye sobre el Corazón, el viento sobre el Hígado, la sequedad sobre los Pulmones, la humedad sobre el Bazo y el frío sobre los Riñones
Si una de estas condiciones climáticas se produce en exceso durante un periodo prolongado, puede tener efectos adversos sobre su órgano correspondiente. Viceversa, la debilidad de un Órgano Interno puede propiciar que una persona sea propensa a padecer ataques de su clima relacionado; por ejemplo, si una persona presenta una insuficiencia de Bazo, será propensa a invasiones de Humedad.

Las manifestaciones externas de los órganos internos:
Cada Órgano Interno influye sobre una parte del cuerpo, y, al mismo tiempo, cada parte del cuerpo refleja el estado de un Órgano concreto. 
Así, tomando como ejemplo el Hígado, vemos que se manifiesta en las uñas, y por ello el estado de las uñas refleja la condición del Hígado. Por ejemplo, unas uñas frágiles indican una insuficiencia de Sangre de Hígado. La correspondencia entre los cinco órganos Yin y cinco partes del cuerpo es más estrecha para ciertos órganos. En especial, la correspondencia existente entre el Hígado, los Pulmones y el Bazo, con las uñas, el vello corporal y los labios, respectivamente, es muy estrecha. Por ejemplo, las uñas indican siempre y solamente el estado del Hígado.

La correspondencia entre el Corazón y los Ríñones y la tez y el pelo, respectivamente, es menos rígida; por ejemplo, la tez de una persona puede indicar el estado de cualquiera
de los órganos y no solo del Corazón.

Los órganos internos y los líquidos: 
Cada Órgano Interno se relaciona con un Líquido Orgánico determinado de la siguiente manera:

  • Hígado - lágrimas.
  • Corazón - sudor.
  • Bazo-saliva.
  • Pulmones - mucosidad nasal.
  • Riñones - saliva gruesa.

Con «lágrimas» son principalmente a las lágrimas basales y reflejas de la medicina occidental (es decir, las lágrimas que lubrican y aquellas que son provocadas por un cuerpo extraño en el ojo y no por causas emocionales).
La conexión del Hígado con las lágrimas es probablemente la relación más estrecha y más obvia entre un Órgano Interno y un líquido. El Hígado se abre en los ojos, y, por tanto, las lágrimas se relacionan con este órgano. Esto quiere decir que una insuficiencia de Sangre
de Hígado o de Yin de Hígado puede dar lugar a ojos secos, mientras que un ascenso de Yang de Hígado puede hacer que los ojos segreguen gran cantidad de líquido acuoso; la Humedad-Calor en el canal de Hígado puede provocar que las lágrimas sean gruesas y pegajosas 
El Corazón influye sobre la sudoración, y puede verse esta relación cuando una persona suda excesivamente en respuesta a una tensión emocional. La sudoración se relaciona también con los Pulmones y con la influencia que ejerce este órgano sobre el espacio entre la piel y
los músculos, donde se ubica el sudor. 
La palabra «saliva» es una traducción del término chino xian. Este líquido es descrito como un líquido fino y acuoso en la boca que tiene por función humedecerla y facilitar la digestión.
Obviamente, la mucosidad nasal se relaciona con los Pulmones, ya que el Pulmón se abre en la nariz. 
Por «mucosidad nasal» no nos referimos a la mucosidad que aparece en los resfriados, en las rinitis o en las sinusitis, sino a la secreción mucosa nasal fisiológica.
La «saliva gruesa» es una traducción de la palabra china tuo. Este líquido es descrito como grueso y más turbio que la saliva (xian). Su función es lubricar la parte trasera de la boca y la garganta, y se considera una expresión de la Esencia de Riñon.

Los órganos internos y los olores
Cada Órgano Interno se relaciona con un olor de la siguiente manera:




El olor rancio que pertenece al Hígado es como el olor de la carne rancia, y suele ser bastante común; el olor a quemado del Corazón es como el olor de una tostada
quemada, y no suele percibirse en la práctica clínica; el olor dulce y fragrante del Bazo es como un perfume dulzón; el olor a descomposición de los Pulmones es parecido al olor de los huevos podridos; el olor pútrido de los Riñones es como el del agua pútrida y estancada, y suele ser habitual en ancianos.
Estos aromas representan olores corporales que pueden percibirse cuando el paciente se desviste, e incluso a través de la ropa, y pueden emplearse con fines diagnósticos, ya que cada olor indica una patología de su órgano correspondiente.

Los órganos internos y los colores:
Los colores relacionados con los Órganos Internos son los siguientes:

  • Hígado - verde.
  • Corazón-rojo.
  • Bazo - amarillo.
  • Pulmones - blanco.
  • Riñones - negro, oscuro.

Los colores de los Órganos Internos se observan principalmente en la tez facial, y representan una parte importante del diagnóstico. Por tanto, una tez verdosa indica
una patología de Hígado, como por ejemplo un estancamiento de Qi de Hígado; un color rojo en los pómulos pudiera indicar un Fuego de Corazón (así como Calor en otros órganos); una tez amarillenta es típica de una insuficiencia de Bazo, o de una obstrucción del Bazo
por Humedad; una tez blanquecina es sinónimo de una insuficiencia de Qi de Pulmón (pero también de una insuficiencia de Qi o de Sangre de otros órganos); por último, una tez oscura indica una insuficiencia de Yin de Riñon.

Los órganos internos y los sabores:
Cada órgano interno se relaciona con un sabor específico de la siguiente manera:

  • Hígado - ácido.
  • Corazón - amargo.
  • Bazo-dulce.
  • Pulmones - picante.
  • Riñones - salado.

Los sabores en medicina china tienen varias implicaciones clínicas importantes. Para comenzar, si una persona experimenta un sabor específico, puede indicar una patología de su órgano correspondiente; por ejemplo, el sabor amargo suele denotar un Fuego de Corazón (aunque puede deberse también a un Fuego de Hígado), mientras que un sabor dulce apunta a una patología de Bazo.
En segundo lugar, los sabores son importantes en la fitoterapia china, ya que cada planta se clasifica según un sabor que hace que la planta «penetre» en el canal relevante (por ejemplo, las plantas ácidas entran en el canal de Hígado). Un exceso de un sabor determinado puede dañar a su órgano correspondiente, así como al órgano al cual controla (y a su tejido relacionado): por ejemplo, un consumo abusivo de plantas de sabor ácido pueden dañar el Hígado, al Bazo y a los músculos. Por otra parte, los sabores son beneficiosos para el órgano
que controla el órgano relacionado con dicho sabor; por ejemplo, el sabor dulce (relacionado con el Bazo) es beneficioso para el Hígado.
En tercer lugar, los sabores son también importantes en la dietética china, dado que cada alimento se clasifica según su sabor. El efecto que producen los alimentos sobre los Órganos Internos es idéntico al que ejercen las plantas antes mencionadas.

Los órganos internos y los sonidos:
Cada Órgano Interno se relaciona con un sonido de la siguiente manera:

  • Hígado - grito.
  • Corazón - risa.
  • Bazo-canto.
  • Pulmones - llanto.
  • Riñones - gruñido.

Con «sonido» nos referimos tanto al sonido como al tono de la voz; ambos elementos se emplean principalmente en el diagnóstico clínico. Por tanto, si una persona habla con una voz muy fuerte, casi a gritos, indica una  patología de Hígado; aquellos que padecen un síndrome de Corazón podrían acentuar su discurso con pequeñas risas sin venir a cuento; una voz melódica, cantarina, puede ser indicativa de una patología de Bazo; aquellos que padecen una insuficiencia de Pulmón podrían tener un tono de voz parecido a un llanto, como si fuesen a romper a llorar; una voz gutural, como un gruñido, puede apuntar a una insuficiencia de Riñón.