Los pulmones albergan el Po y les afecta la tristeza



Se dice que los Pulmones son la residencia del Po (Alma Corpórea), que constituye la contraparte física o la parte Yin del Hun (Alma Etérea). 

El Po es la parte más física y material del alma del ser humano. Podría decirse que es la manifestación somática del alma. 


El Classic of Categories (1624), de Zhang Jie Bing, dice: 


«El Po se mueve y actúa [...] 
través de ella, se puede sentir el dolor y el picor»

En comparación con el Hun, el Po es Yin, y se forma en el momento de la concepción (el Hun entra en el cuerpo tres días tras el nacimiento). 

El Po muere con el cuerpo, mientras que el Hun sobrevive tras la muerte. Tras el nacimiento, la vida del recién nacido gira en torno al Po, y en los primeros meses de vida es el Po de la madre el que alimenta a la del bebé.

El Po está estrechamente unido a la Esencia, y podría decirse que es una manifestación de la Esencia en la esfera de los sentimientos y de las sensaciones. 

El Po se conoce como «el vaivén del Jing (Esencia)». 

La Esencia es el fundamento para un cuerpo sano y el Po proporciona sensaciones y movimientos nítidos y claros.

A través del Po, la Esencia «entra y sale», permitiendo que esta última desempeñe un papel en los procesos fisiológicos

La relación entre el Po y la Esencia tiene una gran importancia clínica. 

En primer lugar, la Esencia no es solamente la valiosa esencia constitucional que reside en los Riñones, sino que también representa una esencia que, a través del Po, desempeña un papel en todos los procesos fisiológicos. 

En segundo lugar, es a través del Po como la Esencia desarrolla una labor en la lucha contra los factores patógenos externos. Como sabemos, el Wei Qi se relaciona con los Pulmones, y dado que la protección ante dichos patógenos es una función del Wei Qi, la tonificación de los Pulmones fortalecerá el Wei Qi y, por tanto, la resistencia ante esos factores patógenos externos. No obstante, hay otros factores involucrados en la actividad del Wei Qi y en la protección ante los agentes patógenos externos; la fuerza de la Esencia representa uno de esos factores. La estrecha conexión existente entre el Po y la Esencia, y especialmente el hecho de que el Po haga «entrar y salir» a la Esencia de todas las partes del cuerpo, significa que la Esencia (y por consiguiente los Riñones) desempeñan también un papel en la protección ante los factores patógenos externos. En especial, y en tanto que sigue al Po (y al Qi de Pulmón), la Esencia se dirige al espacio entre la piel y los músculos, donde desarrolla un papel protector. 

Dada su relación con los Pulmones, el Po está también íntimamente ligado a la respiración. Los griegos, en la Antigüedad, se referían al alma como anemos, que significa «viento o aliento vital», y al espíritu como pneuma, que también quiere decir «aliento».

El Po, que reside en los Pulmones, es una manifestación directa del aliento de la vida. Así como en medicina occidental el oxígeno entra en la sangre a través de la respiración, en medicina china el acto de respirar es una manifestación del Po, que afecta a todas las funciones fisiológicas.

En el plano emocional, el Po se aflige directamente por emociones tales como la tristeza o el duelo, que constriñen los sentimientos del Po y obstruyen su movimiento.

Como el Po reside en los Pulmones, estas emociones tienen un efecto directo y profundo sobre la respiración; en efecto, la respiración puede considerarse como el latido del Po. 

La tristeza y el duelo constriñen el Po, dispersan el Qi de Pulmón y dificultan la respiración.

La respiración corta y superficial de una persona que está triste y preocupada constituye un ejemplo ilustrativo.

De manera semejante, la respiración rápida y superficial que se produce en la parte más elevada del tórax, casi en el cuello, es una expresión de la constricción del Po y del Qi de los Pulmones. Por ello, a menudo suele ser muy importante tratar los Pulmones cuando hay
problemas emocionales que derivan de una depresión, de la tristeza o del duelo.

A los pulmones les afectan la preocupación, el duelo y la tristeza

La preocupación, el duelo y la tristeza afectan directamente a los Pulmones. La preocupación tiende a «anudar» el Qi; el duelo y la tristeza, a agotarlo

La acción de «nudo» que ejerce la preocupación sobre el Qi puede verse en la tensión torácica y de hombros que muestran aquellos pacientes con tendencia a la preocupación crónica. 


El estancamiento de Qi en el tórax que deriva de la preocupación puede también afectar a las mamas, y suele ser la raíz de la formación de quistes en las mamas.

La tristeza y el duelo agotan el Qi. Este efecto puede ser observado en el pulso de Pulmón, que se vuelve débil y fino (delgado); en la tez, que se torna blanquecina, y en el tono de la voz, que se transforma en débil y lloroso.

Debemos tener en cuenta que, aunque la tristeza y el duelo agoten el Qi en el tórax, también provocan un estancamiento de Qi torácico, que se manifiesta con una leve sensación de opresión torácica, así como con una leve falta de aliento.