Relaciones fisiológicas entre los órganos internos

Los ciclos de Generación y de Control de la teoría de los cinco elementos proporcionan el modelo básico para las relaciones fisiológicas entre los Órganos Internos.

Así como «la Madera genera el Fuego y es generada por el Agua», podemos decir que «el Hígado es la Madre del Corazón y el Hijo de los Riñones».


Por otra parte, cada órgano es controlado por otro, de forma que el equilibrio pueda mantenerse. Este proceso es denominado ciclo de Control y es como sigue:

El Hígado controla al Bazo.
El Corazón controla a los Pulmones.
El Bazo controla a los Riñones.
Los Pulmones controlan al Hígado.
Los Riñones controlan al Corazón.

Es muy importante que recordemos en la práctica clínica que los ciclos expuestos no son más que un modelo de relaciones que deriva de la teoría de los Cinco Elementos y que, por tanto, puede presentar ciertas incoherencias, deficiencias y arbitrariedades. Aunque este modelo puede ser de gran utilidad en la práctica clínica, no hay que perder de vista las funciones reales de los órganos y cómo estos interactúan entre ellos. En otras palabras, no debemos cometer el error de utilizar el modelo de la
teoría de los Cinco Elementos sin tener en cuenta las funciones reales de los órganos que el modelo en sí intenta representar. Existe el peligro de utilizar los símbolos mismos (los Cinco Elementos) y no aquello que simbolizan (es decir, las interacciones entre las funciones de los Órganos Internos). Por el contrario, cuando se usan correctamente, los símbolos pueden proporcionar un modelo rápido y eficaz al cual recurrir en la práctica clínica, así como una guía para el diagnóstico y el tratamiento.
De la misma forma, sería posible explicar todas las relaciones de los Cinco Elementos entre los órganos en términos funcionales, es decir, teniendo en cuenta las funciones de los órganos. Estas funciones merece la pena mencionarlas para así ilustrar cómo las interacciones entre los Cinco Elementos constituyen un modelo para las relaciones funcionales de los órganos.

Sin embargo, debemos subrayar que no todas las interacciones de los Cinco Elementos tienen la misma importancia como modelo de interacción entre un órgano y una función. Por ejemplo, la relación de Generación entre los Riñones y el Hígado posee grandes implicaciones en la práctica clínica, mientras que la relación de Generación entre el Corazón y el Bazo es de menor importancia.
De hecho, no hay que perder de vista la idea de que los ciclos de Generación y de Control son solo dos de los modelos relaciónales posibles entre los Cinco Elementos.

Además de estos dos, veremos un tercer ciclo, el ciclo Cosmológico, cuyas relaciones son un tanto diferentes a aquellas del ciclo de Generación. Por ejemplo, en el ciclo de Generación, el Corazón es la madre del Bazo, pero esta relación no tiene grandes aplicaciones clínicas.

En el Ciclo Cosmológico, por el contrario, el Bazo es un órgano que apoya al Corazón; esta relación es importante en la práctica clínica, puesto que, por ejemplo, el Bazo genera la Sangre, que a su vez alberga la Mente (Shen).

Veamos ahora algunos ejemplos de relaciones siguiendo el ciclo de Generación:

El Hígado es la Madre del Corazón, El Hígado almacena la Sangre y la Sangre alberga la Mente. Si la Sangre de Hígado es débil, el Corazón se verá afectado; una insuficiencia de Sangre de Hígado, por lo general, conduce a una insuficiencia de Sangre de Corazón, y ambas afectarán tanto al sueño como a los sueños.

El Corazón es la Madre del Bazo. El Qi de Corazón impulsa la Sangre, ayudando así al Bazo en su función de transporte.

El Bazo es la Madre de los Pulmones. El Qi del Bazo suministra el Qi de los Alimentos (Gu Qi) a los Pulmones para que pueda mezclarse con el aire dando lugar al Qi de Reunión (Zong Qi). La insuficiencia de Qi de Pulmón y de Qi de Bazo suele darse con frecuencia.

Los Pulmones son la Madre de los Riñones. El Qi de Pulmón desciende para encontrarse con el Qi de Riñón. Asimismo, los Pulmones envían líquidos a los Riñones.

Los Riñones son la madre del Hígado. El Yin de Riñón nutre la Sangre de Hígado. Los Riñones controlan los huesos y el Hígado controla los tendones; los huesos y los tendones son inseparables.

En lo que respecta al ciclo de Control, no debemos tomar el término «Control» al pie de la letra, ya que en realidad, y gracias a este ciclo, los órganos se ayudan mutuamente, en lugar de suprimir sus funciones. De hecho, veremos que cada órgano ayuda a las funciones del órgano al cual se supone debe «controlar». Veamos algunos ejemplos de esta idea:

El Hígado controla al Estómago y al Bazo. El Hígado, con su libre circulación de Qi, ayuda en realidad al Estómago a descomponer y a madurar los alimentos, y también al Bazo en la labor de transformar y transportar. Cuando la función de Control por parte del Hígado se va de las manos (en cuyo caso se denomina ciclo de «Explotación»), el Hígado puede interferir y llegar a impedir que
las funciones del Estómago y del Bazo se lleven a cabo.

El Corazón controla a los Pulmones. El Corazón y los Pulmones están estrechamente relacionados, ya que se ubican en el Jiao Superior. El Corazón gobierna la Sangre, y los Pulmones gobiernan el Qi; el Qi y la Sangre se ayudan y se nutren mutuamente.

El Bazo controla los Riñones. Tanto el Bazo como los Riñones transforman los Líquidos Orgánicos. La actividad del Bazo de transformación y de transporte de los líquidos es esencial para la función de los Riñones de transformación y de excreción de los líquidos.

Los Pulmones controlan el Hígado. En este caso, y a diferencia de los otros, existe una cierta faceta de «Control» que ejercen los Pulmones sobre el Hígado. Los Pulmones envían el Qi hacia abajo, mientras que el Hígado difunde el Qi hacia arriba. Si el Qi de Pulmón es débil y no puede descender, el Qi de Hígado podría tender a ascender demasiado. Esta situación ocurre con frecuencia en la práctica clínica, por ejemplo, cuando una insuficiencia de los Pulmones lleva a un ascenso de Yang de Hígado o a un estancamiento de Qi de Hígado.

Los Riñones controlan el Corazón. Los Riñones y el Corazón se asisten y se ayudan mutuamente. Una buena comunicación e interacción entre los Riñones y el Corazón es indispensable para un buen estado de salud.