Proyección de los miembros superiores

Esta zona refleja ocupa todo el espacio situado entre la raíz superior del antehélix y el hélix, cubriendo toda la escafa o corredera del hélix
No deberemos esperar una representación proporcional al tamaño de los segmentos del miembro superior, ya que el tamaño del área de proyección está en relación con el número de receptores. Cuanto mayor sea el número de movimientos individuales que pueda realizar un músculo, tanto mayor es su proyección cortical y auricular.

La mano: espacio entre D7 y D12. La enorme proyección del pulgar y de la mano en la gotera escafoidea, demuestra que son los captores propioceptivos los que se proyectan a nivel auricular y no el sistema muscular propiamente dicho.

El antebrazo: Espacio entre D7 y D5. El codo se proyecta en el fondo de la depresión (gotera), en torno a la D5

El húmero: También en el fondo de la gotera, se extiende entre D5 y D1

La clavícula: Se proyecta entre D1 y D2, en la misma zona correspondiente a la región mamaria

La cintura escapular: invade el cuerpo del antehélix, anterior

El hombro y la región del deltoides: Convergen en un punto en el fondo de una hendidura terminal de la gotera escafoidea, a la altura de C7
El omoplato: más abajo, se corresponde con el área de C6.
El codo  deberá buscarse a la altura de la raíz inferior del antehélix, sobre el radio D5

Los tegumentos inervados por el braquial cutáneo interno y el cubital de adosan a la cola del hélix. Los inervados por el músculo cutáneo y el radial se apoyan sobre el borde posterior del cuerpo del antehélix.

La cintura clavicular debe localizarse a nivel de la séptima cervical y primera dorsal. La proyección del húmero, situada en el fondo de la canaleta del hélix, se extiende de C7 a D5. El hombro y la región deltoidea, inervada por el circunflejo, convergen en un punto hundido en la profundidad del surco terminal de la corredera escafoide, sobre el radio C7

Entre las localizaciones de la muñeca y el codo se encuentra la proyección del antebrazo ocupando el radio su posición anterior y el cúbito la posterior.

La enorme proyección del pulgar y de la mano en la canaleta escafoide nos demuestra claramente que son los captores propioceptivos los que se proyectan a nivel auricular, y no el sistema muscular propiamente dicho.

Es decir, que a este nivel detectaremos bien sea las afecciones óseas, articulares, ligamentarias, del miembro superior, así como las polineuritis (proceso de predominancia distal), carenciales, tóxicas o degenerativas, incluso las polirradiculoneuritis, pero en ningún caso las radiculopatías, que se hallan bajo la dependencia del antehélix.

Subrayemos algunas indicaciones:

Las rizartrosis del pulgar se benefician frecuentemente de un tratamiento realizado sobre la cresta de la aurícula, justo sobre una horizontal que pasa por el vértice de la fosita triangular (punto coxo-femoral)

Las sinovitis mecánicas responden notablemente a la acción terapéutica realizada sobre la mitad postero superior del pabellón. En cambio, es ilusorio el tratamiento de las parestesias secundarias a la constitución de un síndrome del túnel del canal carpiano.

Igualmente, aunque la epicondilitis se calma inmediatamente por la colocación de una aguja o mejor aún por la aplicación de un débil campo magnético sobre el punto del codo, en el fondo de la canaleta, sobre el radio D5, la recidiva es regla en caso de alteración del pequeño menisco húmero-radial de Tillaux

En cambio, en las tendinitis a veces se es testigo de recuperaciones inesperadas y notablemente rápidas de capsulitis, incluso retráctiles. Y a veces, se pueden ver restituciones radiográficas inexplicables en casos de omartrosis.

Las diferentes subluxaciones, sea de la primera costilla, sea de las articulaciones acromio-claviculares o esterno-claviculares exigen siempre el concurso de la técnica manipulativa que el tratamiento auricular puede completar e incluso facilitar.