Fundamentos científicos de la acupuntura y la auriculoterapia

Ambas técnicas se basan en el principio del reflejo

Bajo el concepto de “reflejo” se comprende hoy la respuesta ordenada del organismo a un impulso externo o interno, que será procesado por el sistema nervioso central.

Diferentes tipos de reflexoterapias se realizan mediante la participación de muchas estructuras del Sistema Nervioso Central, sobre la base de un análisis integrativo de la información, con utilización de una experiencia anterior y también con la consideración de una motivación sensorial y psíquica.

Es importante para la reflexoterapia el saber si los cambios en la función producidos directamente por el influjo de esta información ascendente se producen sobre la base de mecanismos determinados por la evolución a lo largo del tiempo, alcanzándose así un óptimo nivel de actividad. La reflexoterapia demuestra de esta forma su carácter de adaptación. 

El mantenimiento de la homeóstasis es posible mediante informaciones específicas de un determinado subsistema (Ej., el mantenimiento de la presión sanguínea sobre la base de señales aferentes que proceden de receptores situados en la aorta y en la carótida), que es un ejemplo de regulación automática. Pero el nivel de la presión sanguínea depende de la actividad de la totalidad del organismo, y se debe adaptar a las nuevas condiciones o necesidades. 

En el mecanismo de la homeóstasis toman parte no sólo reflejos automáticos, sino también varios complejos mecanismos del denominado grupo de reflejos de adaptación. Las reacciones de un sistema fisiológico se producen a nivel del Sistema Nervioso Central, como consecuencia de las correspondientes señales aferentes.

Las informaciones o señales que utilizan la acupuntura y la auriculoterapia poseen un carácter natural y absoluto.
El principio de la somatotopía y de la viscerotopía se desprende, según la acupuntura y la auriculoterapia, de todas las reacciones correctas en los correspondientes órganos internos, partes corporales y sistemas que están ligados en primera línea con un determinado segmento corporal.
Tan pronto como esta información llega al plano del tronco cerebral, influirá beneficiosamente sobre la regulación humoral y hormonal.
Se dan también aquí tres mecanismos básicos que tienen un valor fundamental para la acupuntura y la auriculoterapia:

1. El neural, sin ninguna duda el más importante en la periferia
2. El neuro-humoral, que conduce a cambios en el medio interno, de los fluidos corporales.
3. El neuro-hormonal, a través de una acción sobre la hipófisis y las glándulas de secreción interna.

La auriculoterapia es un método que mantiene una relación privilegiada con el territorio del nervio trigémino, relación que comparte con otros tipos de reflexoterapias, y que ha sido descrita magistralmente por el profesor Jean Bossy en su fundamental obra: “Bases neurológicas de las reflexoterapias” 

Cada una de las tres ramas de este nervio es utilizada:

- Nervio oftálmico (VI) es el fundamento del diagnóstico por el iris
- El Nervio maxilar (V2) permite la realización de la terapia endonasal o centroterapia de Bonnier
- El nervio Mandibular (V3) se halla implicado fundamentalmente en la auriculoterapia como han demostrado los trabajos de Noguier y su grupo.
Somatotopía en el iris


Resulta interesante mostrar cómo se integran en un mismo esquema neurológico, tal como lo expone Bossy: “En efecto, no parece resulte lógico hablar de un órgano o la proyección de un órgano. El hilo conductor hay que buscarlo en la organización segmentaria: Centros primarios, raíces espinales o craneales, sistema nervioso periférico, traducción periférica de la metámera”.
Bases periféricas:

Bossy expone que “similarmente a la acupuntura, se podría encontrar aquí la base periférica de la acción refleja en un nervio cerebro-espinal, un plexo neuro-arterial o en la inervación de un elemento venoso. En el caso de los elementos nerviosos puros, el circuito se dirigirá directamente hacia el centro primario segmentario correspondiente, tomando prestado el trayecto nervioso cerebro-espinal. Por el contrario, si el elemento vascular es el único, el trayecto tomará prestado el sistema neuro-vascular y por lo tanto el sistema nervioso autónomo.

Circuitos neuro-axiales:
Aquí se plantea el problema de encontrar un lugar de encuentro, de relación, entre el organismo como soma y su representación a nivel trigeminal, al desbordarse los límites del segmento. Como Bossy ha expuesto, es la formación reticular la que parece ser el substrato de ello, dado que recoge colaterales de las vías nocioceptivas somáticas y trigeminales según una modalidad característica. A esto se pueden añadir el núcleo motor dorsal del neumogástrico como centro primario efector visceral.

Bossy afirma que las vías y centros del dolor se presentan como una serie de bucles o circuitos que permiten la filtración de los influjos nocioceptivos, en relación con un estado determinado de recepción establecido por elementos supra y subyacentes.

Distingue:

a) Una etapa periférica, actuando sobre la transducción, pero seguramente mucho más sobre la transmisión de la sinapsis sensitivo-dentrítica, sea por acción humoral periférica, sea por intermedio de un circuito inhibidor poseyendo un centro neuroaxial.

b) Una etapa neuroaxial primaria según la teoría del “Gate control system” de Melzack, con intervención de neuronas de la sustancia gelatinosa de Rolando, con sinapsis inhibidoras.

c) La formación reticular mielencéfalo-póntica. Su acción resulta esencial, puesto que es el lugar de encuentro de las vías de origen espinal y trigeminal. Actúa sobre el filtro primario y se encuentra bajo el control de la formación reticular mesencefálica

d) La formación reticular mesencefálica. Modula el efecto inhibidor de la formación reticular subyacente y activa los centros tálamo-corticales.

e) Los centros tálamo-corticales. Son puestos en acción por la formación reticular mesencefálica, integran los influjos sensoriales, los seleccionan y les dan una tonalidad afectiva. Pueden a su vez actuar sobre la formación reticular mesencefálica, como parece probable para la hipnosis y para algunos ejercicios de Yoga.

Como Bossy ha indicado, sólo la formación reticular bulbar puede explicar las interacciones somático-auriculares que se explotan en las técnicas de auriculoterapia

En cambio, en los fenómenos de relajación que se obtienen con la acupuntura corporal o con la auriculoterapia parece haber una relación con la formación reticular mesencefálica, que si por una parte responde de la alerta talámica o cortical, imprescindible para la percepción dolorosa, puede inversamente inhibir o suprimir su componente afectiva.

Tien añade un nivel transcomisural, que permitiría repartir bilateralmente la información dolorosa a través de las comisuras, sobre todo del cuerpo calloso.

Las experiencias clínicas demuestran que la Auriculoterapia es apropiada para el tratamiento de una enfermedad funcional, de estados alérgicos y del síndrome del estrés.
Para muchos pacientes, sobre todo con alergias y estados de estrés, puede ser aún más activa que otras variedades de acupuntura. Su fundamento se halla, sobre todo, en la inervación del pabellón auricular.

Es evidente que también desde el punto de vista de la cibernética, tan de moda actualmente, podríamos acercarnos al mecanismo de acción de estas reflexoterapias.

En la vida es constante el intercambio entre materia y energía. Podríamos esquematizar este intercambio con el ejemplo del envío de un telegrama.
En una oficina de correos, el señor A va a enviar al señor B un telegrama, para lo cual en primer lugar rellena un formulario de telegrama (materia), con la dirección del destinatario, vía la oficina de correos del destinatario. Se emite la información en forma de energía eléctrica, la cual finalmente será escrita en otro formulario (materia), y entregada al destinatario.

La energía es esencialmente un portador de comunicación, aunque ella no va desde A hasta B, sino más bien corre entre un ente que envía y otro que recibe, ambos conectados entre sí. O sea, A envía o da el telegrama escrito, que B no posee. Y B recibe lo que A le ha enviado, o sea lo que se transmite a través de las distintas estaciones es materia, energía y nuevamente materia, o sea la noticia en un lenguaje figurado.

O sea, que contemplamos a la materia y a la energía como portadores de esta noticia, lo que condiciona que el telegrafiar sea considerado de una manera aproximada como un cambio de portador, lo que implica la necesidad de una transformación (o de varias)

Esta imagen podría traducirse en la acupuntura asi:

- Remitente; por ejemplo una aguja clavada
- Transformador 1: estímulo electro-químico de las terminaciones nerviosas libres
- Transmisión: transmisión nerviosa
- Transformador 2: Reacción neuroquímica, por ejemplo liberación de endorfinas.
- Destinatario: Por ejemplo, los centros del dolor en el sistema nervioso central, tálamo, sustancia gris periacueductal, etc.
Se puede decir que el transformador 1 traduce la noticia de la aguja clavada (estímulo) en una señal y que una transmisión hasta el receptor (SNC) va a tener lugar a través de las vías nerviosas. El transformador 2 forma nuevamente la señal, con lo que el receptor “comprende” la señal.

Un principiante en estas técnicas se podría sorprender si encuentra, por ejemplo, un punto doloroso de la zona corporal de correspondencia de la quinta lumbar en un cuadro de ciatalgia, mediante las técnicas de auriculoterapia, y el detector de puntos le facilita la información de que es preciso usar una aguja de oro (tonificante).

El principiante ha supuesto previamente que un dolor se debe dispersar, por lo tanto sería lógico usar una aguja de plata, con acción sedante. Sin embargo, el pensamiento chino consideraría que existe un sitio pobre en energía o un vacío en energía, por lo que se puede desarrollar una enfermedad, y esta pobreza original en energía hay que combatirla con una aguja tonificante en oro.

En nuestra manera occidental de pensar, vemos una alteración de la circulación sanguínea local y de la nutrición, quizás bajo la forma de una hernia discal, y podemos aceptar que aquí podría estar indicado un estímulo, como el producido por una aguja de oro.

Los antiguos chinos ya demostraron en la elección de sus palabras un presentimiento de estas conexiones cibernéticas: quizás en la unión de los meridianos principales individuales mediante los denominados vasos Luo, entendiendo el concepto de Luo como red. Las analogías con la red cibernética de los chips de un computador son inmensas, cuando se representan conjuntamente todos los meridianos principales y secundarios de una zona.

Ya Bachmann, precursor de la acupuntura en Alemania hacia los años 50, citado por Bahr, tuvo también por primera vez en occidente una concepción cibernética de la acupuntura que expresó en su obra maestra: “La acupuntura una terapia de ordenación”. Aunque no llegó a establecer el concepto actual de la enfermedad como la pérdida de la ordenación.

También la auriculoterapia nos permite mediante sencillas técnicas de búsqueda de puntos el descubrir una unión en forma de red funcional. Encontramos por ejemplo, en un paciente deprimido no solamente el punto antidepresión sino también el punto del pulmón.

En la medicina china el órgano pulmón se halla relacionado con la emoción, tristeza o melancolía. También encontramos esta relación en la medicina occidental: Los psiquiatras americanos han informado que pacientes afectos de una depresión mejoran inexplicablemente, sin cambiarles la medicación, cuando el paciente comienza a ser tratado con la correspondiente estimulación del pulmón. Ya el conocimiento popular ha establecido relaciones entre la tristeza y el hígado o las preocupaciones y la vesícula biliar.

Con esto pensamos haber establecido unos fundamentos de comprensión del mecanismo de funcionamiento de estas técnicas aparentemente exóticas, pero cada vez más integrables en los conocimientos que tenemos como médicos occidentales.