El ciclo cosmológico de los cinco elementos

El ciclo Cosmológico suele recibir escasa atención; sin embargo, es un ciclo muy importante y muy significativo en la práctica clínica, así como en la filosofía de los Cinco Elementos en general.

La primera referencia a los Cinco Elementos los sitúa en el orden siguiente: Agua, Fuego, Madera, Metal y Tierra

Siguiendo este orden, si a cada Elemento se le asigna un número correlativo, obtendremos la siguiente numeración:
1 para el Agua, 2 para el Fuego, 3 para la Madera, 4 para el Metal y 5 para la Tierra.

Si a estos números les sumamos el número 5, obtendríamos 6 para el Agua, 7 para el Fuego, 8 para la Madera, 9 para el Metal y 10 o 5 para la Tierra. Añadimos el número 5, puesto que en la filosofía china dicho número está ligado a los fenómenos terrestres, mientras que el número 6 se relaciona con los fenómenos celestes.

Puesto que la cosmología de los Cinco Elementos describe los fenómenos terrestres, se utiliza, por tanto, el número 5. Los climas, por el contrario, son fenómenos celestes y se clasifican con el número 6.


En la práctica clínica, esta representación tiene varias implicaciones importantes, como veremos a continuación.

El Agua como base fundamental
En este ciclo, el Agua es el comienzo; representa el fundamento de los demás Elementos. Esto refleja la importancia de los Riñones como base del Yin y del Yang, como el origen del Yin y del Yang del resto de los órganos.
Los Riñones pertenecen al Agua y almacenan la Esencia (Jing), pero albergan igualmente el Fuego de la Puerta de la Vida (Ming Men). Representan, por tanto, la fuente del Agua y del Fuego, también llamados Yin Original y Yang Original. Desde este punto de vista, el Agua puede considerarse como la base de todos los demás Elementos.
Este principio se aplica constantemente en la práctica clínica, puesto que una insuficiencia de Yin de Riñón provoca fácilmente una insuficiencia de Yin de Hígado y de Yin de Corazón, y una insuficiencia de Yang de Riñón conduce habitualmente a una insuficiencia de Yang de Bazo y de Qi de Pulmón. Además, los Riñones almacenan la Esencia, que es el fundamento material del Qi y de la Mente.

La relación entre los Riñones y el Corazón
Los Riñones y el Corazón se relacionan mediante un eje vertical. Existe una comunicación directa entre ambos órganos, y no una indirecta a través de la Madera. Esta relación entre el Agua y el Fuego probablemente represente el equilibrio más vital y más importante de todo el organismo, puesto que refleja el equilibrio básico entre el Yin y el Yang.

Los Riñones gobiernan el Agua que debe fluir hacia arriba para nutrir al Corazón. El Corazón gobierna el Fuego que debe ir hacia abajo, hacia los Riñones. De este modo, lejos de ser una relación de «Control» o de «Explotación», la relación entre los Riñones y el Corazón es de asistencia y nutrición mutua.
Esta relación refleja igualmente la existente entre la Esencia y la Mente. La Esencia es la base material de la Mente: si la Esencia es débil, la Mente necesariamente sufrirá.
Si el Yin del Riñon es deficiente, no llegará suficiente energía Yin al Corazón, y el Yin de Corazón se volverá insuficiente, lo que dará lugar a un Calor por Insuficiencia en el Corazón. Este cuadro clínico suele ser muy habitual, especialmente en mujeres durante la menopausia.

El Estómago y el Bazo como el centro
El papel central que juegan el Estómago y el Bazo como eje neutral es muy evidente en el ciclo Cosmológico, y de igual importancia en la práctica clínica. El Estómago y el Bazo son la Raíz del Qi del Cielo Posterior y el origen del Qi y de la Sangre; por tanto, el Bazo y el Estómago nutren a todos los demás órganos y ocupan un lugar central en la fisiología humana. De este modo, el ciclo Cosmológico refleja con precisión la importancia del Qi del Cielo Anterior (en la medida en que el Agua es el fundamento) y la importancia del Qi del Cielo Posterior (en la medida en que la Tierra es el centro). Cuando se representan los Cinco Elementos mediante un círculo siguiendo el ciclo de Generación, no es posible apreciar estos dos conceptos fundamentales.
Por esta razón, al tonificar el Estómago y el Bazo, se tonifican indirectamente el resto de los órganos. La idea de que el Estómago y el Bazo están en el centro, logrando, por tanto, tonificar los otros órganos, aparece a lo largo de los textos clásicos; sin embargo, fue Li Dong Yuan en su obra Discussion on Stomach and Spleen (Pi Wei Lun) (1249) quien encumbró dicha idea.

El Estómago y el Bazo como apoyo del Corazón
Si observamos el diagrama del ciclo Cosmológico, podemos ver que la Tierra se encuentra entre el eje vertical del Agua y del Fuego, y que es el sostén del Fuego.
El Estómago y el Bazo son, pues, en la práctica clínica, el soporte principal del Corazón. En todos los casos de insuficiencia crónica de Qi de Corazón o de Sangre de Corazón, y especialmente cuando el ritmo cardíaco es irregular, es indispensable tonificar el Estómago. El Bazo genera también la Sangre, de la cual depende el Corazón, quien alberga la Mente.

El papel de la Tierra en el ciclo de las estaciones 
Cuando la Tierra se coloca en el centro, el papel que desempeña en relación a las estaciones resulta evidente. En realidad, la Tierra no corresponde a ninguna estación, ya que es el eje neutral alrededor del cual se desarrollan las estaciones. Por otro lado, la Tierra desempeña un papel de reabastecimiento al final de cada estación
Precisamente al final de cada estación, la energía vuelve a la Tierra para regenerarse. En el cuerpo humano se confirma así la importancia del Estómago y del Bazo como el Centro. Por este motivo, se puede tonificar el Estómago y el Bazo al finalizar cada estación, y sobre todo al concluir el invierno, para ayudar de este modo a la regeneración de la energía.



El eje vertical como símbolo de la unión Esecia-Qi-Mente (Jing-Qi-Shen)
El eje vertical formado por el Agua, la Tierra y el Fuego es de suma importancia y puede considerarse como un símbolo de la triada Jing-Qi-Shen (Esencia-Qi-Mente), que representa las energías físicas y mentales de los seres humanos. La Esencia pertenece a los Riñones, el Qi deriva del Estómago y del Bazo, y la Mente reside en el Corazón.