Yin-Yang: dos estados de densidad de la materia

Desde un punto de vista diferente, Yin y Yang representan dos etapas de un proceso de cambio y de transformación de todas las entidades del universo. Todo pasa por las fases de un ciclo, haciendo también así que su forma cambie.

Por ejemplo, el agua de los lagos y de los mares se calienta durante el día y se transforma en vapor. Cuando el aire se enfría por la noche, el vapor se condensa de nuevo en agua. La materia puede adquirir diferentes grados de densidad.

Por ejemplo, una mesa es una forma densa de materia, pero, si se quema, esta materia se transforma en calor y en luz, que a su vez representan formas menos densas de materia.

Desde este punto de vista, el Yang simboliza lo más inmaterial, los estados más etéreos de la materia, mientras que el Yin representa los estados más densos y materiales de la materia.

Para continuar con los mismos ejemplos, el agua en su forma líquida pertenece al Yin, y el vapor que resulta del calor, al Yang: de manera similar, la madera en su estado sólido pertenece al Yin, mientras que el calor y la luz que genera su combustión pertenecen al Yang.

Esta dualidad en los estados de condensación fue a menudo simbolizada en la antigua China por la pareja «Cielo» y «Tierra». «Cielo» simbolizaría todos los estados etéreos, inmateriales, puros y gaseosos de las entidades, mientras que «Tierra» representaría todos los estados densos, materiales, toscos y sólidos.

En el capítulo 2 de Preguntas sencillas dice:

«El Cielo es una acumulación de Yang; 
la Tierra es una acumulación de Yin».

Por tanto, condensación y aglomeración son estados Yin de la materia, mientras que dispersión y evaporación son estados Yang.
Es importante comprender que los dos estados opuestos de condensación o de agregación no son independientes el uno del otro, sino que se transforman el uno en el otro.
El Yin y el Yang simbolizan estos dos estados opuestos de agregación, el primero el más «denso» y el segundo el más «disperso».

Lie Zi, filósofo taoísta (300 aC.) dijo:

«Los [elementos] más puros y más ligeros, 
con tendencia a subir, formaron el Cielo; 
los más densos y pesados, con tendencia a bajar, 
crearon la Tierra»

En su forma más pura y etérea, el Yang es totalmente inmaterial y corresponde a la energía pura; el Yin, en su forma más sólida y densa, es totalmente material y corresponde a la materia.

Desde este punto de vista, la energía y la materia no son más que dos estados de un mismo continuo, con un número infinito de posibles estados de agregación.

Las Preguntas sencillas en el capítulo 2 explican:

«Yin es calmado, Yang es activo. 
Yang da la vida, Yin la hace crecer… 
El Yang se transforma en Qi, 
el Yin se transforma en vida material».
Como el Yang corresponde a la creación y a la actividad, es natural que incumba también a la expansión y que se eleve. Como el Yin atañe a la condensación y a la materialización, es natural que pertenezca también a la contracción y que descienda. De este modo, podemos añadir algunas cualidades a la lista de correspondencias Yin-Yang:​
                                          
Yang
Yin
Inmaterial
Material
Produce la energía
Produce la forma
Genera
Crece
No sustancial
Sustancial
Energía
Materia
Expansión
Contracción
Se eleva
Desciende
Arriba
Abajo
Fuego
Agua.


La relación y la interdependencia del Yin y del Yang pueden ser representadas por medio del célebre símbolo conocido como «principio generador» (Tai Ji), que ilustra a la perfección la interdependencia entre el Yin y el Yang :