Yin y Yang



El yin y el yang
Son dos conceptos del Taoísmo, que son usados para representar o referirse a la dualidad que esta filosofía atribuye a todo lo existente en el Universo.
Describe las dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas.
El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración.


Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista. En este sentido, la categorización sólo lo sería por conveniencia. Estas dos fuerzas, yin y yang, serían la fase siguiente después del tao, principio generador de todas las cosas, del cual surgen.

Esta doctrina es fundamental dentro de la medicina china tradicional.

El concepto de Yin-Yang es probablemente la teoría más sencilla y representativa de la medicina china. Se podría afirmar que toda la fisiología, patología y tratamiento de la medicina china puede, finalmente, reducirse al Yin-Yang.

Este concepto es extremadamente simple, a la par que profundo.
Es posible entenderlo en el ámbito racional y aun así seguir encontrando nuevas expresiones del Yin-Yang tanto en la práctica clínica como en la vida cotidiana.
El concepto de Yin-Yang, junto con el de Qi, ha impregnado la filosofía china durante siglos. Se trata de un concepto radicalmente distinto a cualquier idea de la filosofía occidental. En general, la lógica occidental se basa en la oposición de contrarios, premisa fundamental en la lógica aristotélica. Según esta manera de pensar, los contrarios (tales como «la mesa es cuadrada» y «la mesa no es cuadrada») no pueden ser ciertos al mismo tiempo. Esta lógica ha dominado el pensamiento occidental durante más de dos mil años. El concepto chino de Yin-Yang es totalmente distinto a este sistema de pensamiento: el Yin y el Yang representan cualidades opuestas, pero a su vez complementarias.
Cada fenómeno puede ser a la vez el mismo y su contrario; además, el Yin contiene la semilla del Yang, y el Yang la del Yin. De este modo, el Yin puede transformarse en Yang y el Yang puede convertirse en Yin.

Un pasaje de un comentario de Chuang Zi pone de relieve esta manera de pensar sobre la complementariedad de los opuestos:

«Existen dos cosas bajo el Cielo que no 
están sujetas a la mutua relación del "yo" y del "otro ".
Ambos desean actuar por sí mismos,
entrando, por tanto, en oposición,
al igual que lo están el este y el oeste.
Por otra parte, ambos tienen a la vez
la relación mutua de los labios y de los dientes...
Por tanto, la acción del "otro " a su propio favor
al mismo tiempo ayuda al "yo ".
De este modo, a pesar de ser opuestos,
son incapaces de una negación mutua»