Ley de los cinco elementos (movimientos)

La Gran Regla, Ley de los cinco movimientos, cinco elementos, parece desarrollarse en los albores de la civilización china mediante la atenta observación de la Naturaleza.
Esta ley nos va a proporcionar unos esquemas, donde encasillar todos los hechos que ocurren en la Naturaleza, todos los factores que rigen nuestra existencia (relacionado con la fisiología: todas las relaciones orgánicas, viscerales, psíquicas, etc.).
Ello va a regir las reglas de acción mutua, de ayuda y de neutralización, de dominancia o inhibición relativas, y en resumidas cuentas, de equilibrio y armonía. Nos va a permitir conocer las causas favorables y desfavorables que puedan influir en cada sistema: lo que le puede tonificar o dispersar, lo que será preciso estimular o acelerar, o por el contrario lo que habrá que inhibir o decelerar, para conseguir el equilibrio energético que impida la enfermedad.
Estos cinco movimientos, que los textos antiguos denominaron como

MADERA, FUEGO, TIERRA, METAL Y AGUA, 

son símbolos tomados de la Naturaleza, y que en esencia, como tendremos ocasión de descubrir, representan el equilibrio dinámico y la interrelación entre los órganos, las vísceras, los sabores, los
colores, las estaciones del año, los planetas, los sentidos, los sentimientos, los alimentos..., etc. Todo aquello que forma parte del propio ser y de su entorno.

Según esta teoría

«el Universo en su conjunto y todo ser vivo están
individualmente compuestos de los mismos movimientos y dispuestos
en el mismo orden, lo que entraña una similitud, en el sentido de la
palabra, entre el hombre y el Cosmos».

Esta teoría, en sus inicios, se representaba con la Tierra en el centro de un cuadrado. Así, tendríamos:


Los cuatro elementos salen de la Tierra, y lo que ellos representan influye recíprocamente sobre la misma. Llevado al plano humano, significa que la Tierra tiene en su seno a la Madera, al Fuego, al Metal y al Agua. Ahora bien, lo que representan estos elementos (las estaciones, los puntos cardinales, los colores, los sabores, los humores, los sentidos, etc.) actúa sobre el centro del cuadrado. Todas las acciones van dirigidas al centro: la Tierra.

Por tanto, toda acción de los cuatro movimientos va a influir de una manera determinante en el hombre.  Vemos así que la Madera es el Este; el Fuego, el Sur; el Metal, el Oeste, y el Agua, el Norte. Esta disposición lógicamente se reflejará en la Tierra y el Hombre siguiendo el ciclo dextrógiro de las agujas del reloj o movimiento de expansión cósmico. Los elementos climáticos seguirán un mismo orden, y así al Este le corresponde un clima ventoso; al Sur, un clima caluroso; al Oeste, un clima seco, y al Norte, un clima frío. Las estaciones seguirán el mismo modelo, siendo el Este la primavera; el Sur, el verano; el Oeste, el otoño y el Norte, el invierno.
Así ya empezamos a engarzar en un movimiento varias situaciones o fenómenos naturales que tienen una cierta correspondencia:

Madera
Este
Viento
Primavera
Fuego
Sur
Calor
Verano
Metal
Oeste
Sequedad
Otoño
Agua
Norte
Frío
Invierno

Los colores correspondientes a cada movimiento también guardarán cierta relación cosmológica. Y así, el verde corresponde al elemento madera-primavera, de lógica interpretación; el rojo es la representación del color del fuego (máximo Yang) tiene que corresponder al verano-sur; el blanco representa el ocaso, la caída de la hoja, el platear del cabello, la etapa del declive hacia el éxtasis, corresponde, por tanto al otoño; el negro representa al máximo Yin, la oscuridad, el frío, la noche, todo lo relacionado con el norte-frío. Así tendremos:

Madera
Primavera
Verde
Fuego
Verano
Rojo
Metal
Otoño
Blanco
Agua
Invierno
Negro

El curso del día con la mañana, el mediodía, la tarde y la noche.
El ciclo vegetal con la germinación, maduración, caída y degradación.
El ciclo vital con el nacimiento, crecimiento, declive y muerte...,etc.

Vemos que bajo el aspecto cosmológico están perfectamente determinados los movimientos y que guardan una relación concordante.

Todos estos ciclos, manifestaciones o fenómenos se proyectan sobre el elemento Tierra, que es el que va a recibir y coordinar sus acciones.
El movimiento mutante de máximo Yin (Movimiento Agua) a máximo Yang (Movimiento Fuego) pasará por el escalón intermedio del Yin ascendente o bisagra de mutación (Movimiento Madera),
y así tenemos que la Madera en cierta medida es Agua Yin en forma orgánica y Fuego Yang en forma de materia-combustible.
El Yang máximo (Fuego), para llegar a máximo Yin (Agua), precisará también de un elemento intermedio o bisagra, que será el elemento Metal o Yang descendente.
Todo movimiento mutante o toda alternancia genera una consecuencia, que se va a proyectar precisamente en el elemento Tierra. Así tendremos que la Tierra será la estación en donde se recibirán las consecuencias del orden cíclico de las estaciones, siendo su punto cardinal el Centro, su estación el Estío (que es cuando se recibe el fruto de las cosechas de todo el movimiento anual), su color el amarillo (como corresponde al fruto maduro de los cereales (2), su clima será el húmedo (como situación más propia al desarrollo de la vida y la naturaleza). En el ciclo vegetal le corresponde la cosecha o aprovechamiento de todos los movimientos anuales. En el ciclo vital será el punto culminante del equilibrio fisico-psíquico, la época ideal de los seres, en donde se desarrollan sus funciones, se aprovecha en grado óptimo la influencia del resto de los elementos y se alcanza la madurez y la creatividad.

TIERRA, CENTRO, HUMEDAD, ESTÍO, AMARILLO, COSECHA, CREACIÓN

Hasta aquí hemos visto las relaciones cosmológicas de los cuatro movimientos «periféricos» con el movimiento central o centro reflejo de toda acción.
Bajo el punto de vista energético, el elemento Tierra (como veremos más tarde) se corresponde exactamente con el RECALENTADOR CENTRAL o MEDIO, el cual va a ser origen y la causa del RECALENTADOR SUPERIOR y del RECALENTADOR INFERIOR.

Esta circunstancia fisiológica de relación directa con el resto de los elementos a los cuales va a alimentar (pero también de los que va a depender), junto con las probables teorías de formación
fetal y otras de profunda reflexión filosófica, ha sido, tal vez, lo que ha hecho proyectar el quinto movimiento o movimiento central a la periferia, a fin de representar de una manera gráfica las posibles interrelaciones fisiológico-energéticas, que se desprenden de los ciclos generativo (Sheng) y equilibrador (Ke)  Y así el cuadro general quedará establecido conforme al siguiente esquema representando la pentacoordinación (que junto con la ley Yin-Yang formará los pilares fundamentales de la Medicina Tradicional China.



Una vez vistas las relaciones puramente naturales de los cinco movimientos, vamos a tratar de relacionarlos ahora con el hombre: su fisiología orgánica, sus factores psicoafectivos, su alimentación, etc.
Para ello, primero, haremos la observación de que sólo existen 12 unidades energéticas capaces de generar energía y metabolizarla, que englobábamos como seis Yang y seis Yin. Los Yin eran los denominados órganos Zang y los Yang eran visceras Fu. El resto de los componentes y sistemas del cuerpo humano se engloban bajo la denominación de «visceras curiosas», por ejemplo, el sistema
nervioso, útero, gónadas, etc.
Si partimos de la teoría del Triple Recalentador (unidad que va a regir, a través de sus tres componentes, toda la función energética humana) vemos que este macrosistema (Triple Recalentador), de polaridad Yang, engloba a los cinco Yin y a los cinco Yang. El Yin restante es el relativo a otro concepto o sistema que se corresponde con el Maestro de Corazón, cuya polaridad Yin (—) se complementa precisamente con el Triple Recalentador [Yang (+)], con el que va a formar movimiento.
Estas 12 unidades forman, pues, seis conjuntos compuestos por un elemento Yang y un elemento Yin, que guardan entre sí una relación de alternancia en el ciclo de circulación energética, y cuyas funciones fisiológicas se complementan formando un movimiento que va a responder a las influencias de los ciclos naturales que hemos visto. Y así se formarán los conjuntos Yin-Yang o sistemas Zang-Fu siguientes:


Cada uno de ellos ocupará un lugar en el pentágono de los cinco movimientos; y responderá a las acciones cosmológicas antes relacionadas.
El primer conjunto Hígado.-Vesícula Biliar. corresponderá al movimiento Madera; el segundo Corazón.-Intestino Delgado., al Fuego; el tercero Estómago.-Bazo Páncreas, a la Tierra; el cuarto Pulmón - Intestino Grueso., al Metal, y el quinto Vejiga.-Riñón., al Agua.

Nos queda por encuadrar el sistema Triple Recalentador.-Maestro de Corazón. que no son ni órganos ni vísceras, son funciones de coordinación y protección del resto de los elementos. Se podrían comparar en cierta medida a la función simpático-parasimpático de nuestra medicina.

Uno, el Triple Recalentador. (San Jiao), va a regular y coordinar toda la función Yang (generadora). El otro, el Maestro del Corazón. (Xin Bao), va a realizar una función reguladora sobre la acción metabolizante y conservadora de
los Yin.

Para la Medicina China, la esencia energética en su estado más elaborado va a corresponder al término «Mental», que estará regido por el Maestro de Corazón (Xin Bao).

La economía energética, tanto en sus vías principales como secundarias, tratará de defender como último reducto al Corazón, y para ello se va a servir de una protección o escudo que lo envuelve,
evitando así su alteración o desequilibrio. Se forma de esta manera una especie de «pericardio energético» que será el responsable de la «seguridad» del Corazón y, como consecuencia,
el regulador de la función psico-afectiva (el Corazón rige la función psíquica, ver teoría Thin-Qi-Shen).

Esta importantísima función tendrá que ser desarrollada por un Yin, pues como hemos dicho los Yang son meros productores de energía y los Yin los encargados de metabolizada y modificarla, creando diversos tipos de energía con funciones específicas.
Este Yin o función de coordinación del resto de los Yin es conocido por los términos Maestro de Corazón, Circulación-Sexualidad o Pericardio Energético (Xin Bao).

Su relación con el Corazón, «el Fuego imperial» al cual protege y al que está indisolublemente unido, hace que se proyecte en la relación de los cinco movimientos también en el elemento Fuego, como «Fuego Ministerial», al igual que su pareja Yang, el Triple Recalentador (San Jiao).

Ya tenemos a los órganos y vísceras proyectados en los cinco movimientos con sus relaciones cósmicas. Y así:

Madera
Este
Primavera
Verde
Germinación
Nacimiento
Hígado
Vesícula biliar

Fuego
Sur
Verano
Calor
Corazón
Maestro de corazón
Intestino delgado
Triple recalentador

Tierra
Centro
Estío
Humedad
Bazo páncreas
Estómago

Metal
Oeste
Otoño
Pulmón
Intestino grueso

Agua
Norte
Invierno
Riñón
Vejiga

Observarnos asimismo que van a existir una serie de factores que influirán sobre estos conjuntos de una manera directa, y que, por tanto, van a tener su lugar en el ciclo pentagonal. Así, por
ejemplo, los sabores serán capaces de influir energéticamente en los órganos

Al Hígado-Madera le va a influenciar el sabor ácido y agrio (rechazo de ácidos y agrios en enfermedades hepático-biliares). Al Corazón-Fuego el amargo (tónico cardiaco). El dulce (influencia del dulce en la obesidad) ejercerá una acción directa sobre Bazo-Páncreas-Tierra. El picante (sudoración inmediata, por el dominio del Pulmón sobre la piel) actuará sobre Pulmón-Metal. Y el salado (acción inhibitoria del Riñón. sobre Corazón. en hipertensión) sobre Riñón-Agua.

Asimismo, los olores van a realizar una función directa sobre el órgano que le corresponda en el ciclo pentagonal. Y así tenemos: el olor rancio corresponde a Hígado; el quemado, a Corazón; el perfumado, a Bazo Páncreas.; el cárnico, a Riñón, y el pútrido, a Riñón.
Los cinco sentidos guardan una relación directa con los movimientos correspondientes. Y así los ojos y la vista estarán regidos de una manera directa por el elemento Madera (los conductos energéticos internos de Hígado. se comunican con el exterior a nivel de los ojos, según vimos en el proceso de formación de la energía Wei). Por otro lado, el Hígado rige músculos y uñas, probablemente, a través de la función glucogénica hepática (acción bioquímica provocada por una función energética).
El movimiento Fuego regirá, por un lado, la lengua y la palabra.
La lengua por conducto energético interno y la palabra como expresión del Thán (para las civilizaciones antiguas, el verbo o palabra encierra un sentido sublime de aproximación al Ser Supremo, es la proyección de la más importante y elaborada de las energías: El Shen Thán Por otro lado, regirá vasos y arterias, como impulsor de la energía de la sangre, y como consecuencia comanda el pulso. Además va a regir la tez, concepto éste ligado a las expresiones:

  «Una equilibrada energía del Thán reflejará una tez luminosa con el color específico del ser en equilibrio físico-psíquico» (La cara es el espejo del alma).

El movimiento Tierra rige el gusto. Vemos que en este movimiento, reflejo de la cualidad humana, está el gusto, el olor perfumado, la cosecha, todo aquello que supone un efecto gratificante hacia el ser humano, como consecuencia del aporte de todos los cielos naturales. Asimismo, regirá el tejido celular subcutáneo y tejido conjuntivo, encargados de modelar, embellecer y dar tersura al ser humano. Y, por último, comandará los labios (manifestación sensitiva primaría).

El movimiento Metal regirá el olfato y la nariz, como consecuencia de su relación directa con el Meridiano Principal de Pulmón. Por otro lado, comanda la piel y el vello, ambas estructuras dependerán de este movimiento como consecuencia de las relaciones energéticas a través del plano más superficial de los Yin, el Tai Yin.
El movimiento Agua regirá la audición, gracias a su dominio sobre los líquidos y sus relaciones energéticas. También rige la oreja y sus relaciones reflexológicas, y asimismo comanda médula, huesos y cabellos, cuya formación está íntimamente ligado a él.
Igualmente, los humores orgánicos dependerán de los cinco movimientos: las lágrimas corresponden a Madera; el sudor a Fuego; la saliva a Tierra; el moco a Metal, y los esputos a Agua. Por tanto, podemos establecer la siguiente relación:

Madera
Vista
Ojos
Músculos
Uñas
Lágrimas
Fuego
Palabra
Lengua
Vasos
Arterias
Tez
sudor
Tierra
Gusto
Labios
Tejido Celular Subcutáneo
Tejido Conectivo
Saliva
Metal
Olfato
Nariz
Piel
Vello
moco
Agua
Oído
Orejas
Médula
Hueso
Pelos
Esputos

Los sentidos y los órganos de los sentidos, así como su acción directa sobre la arquitectura física, quedan relacionados en la pentacoordinación. Vemos, por tanto, que las 12 unidades energéticas
básicas van a tener influencia sobre sistemas con los que aparentemente no guardan relación, y que, sin embargo, dependen de ellas.
Dentro de los aspectos psíquicos (cuestión muy importante, pues para la Medicina Tradicional China, las emociones y los factores mentales pueden ser los grandes desequilibradores y consumidores de la energía) tenemos los conceptos de emociones que responden: cólera a Madera, euforia alegría a Fuego, obsesión y preocupación a Tierra, tristeza a Metal y miedo a Agua. 
También dentro de los aspectos psíquicos se encuadran los términos de Houn o alma vegetativa o imaginación (en Madera), Thán o conciencia (en Fuego), Yi o ideas y reflexión (en Tierra), Po o alma sensitiva (en Metal) y Zi o voluntad (en Agua) 
Ciertas expresiones responderán también a estos movimientos. 
Así: el grito a Madera, la risa a Fuego, el canto a Tierra, el sollozo y suspiros a Metal y el gemido a Agua. 
Podemos, por tanto, establecer otro bloque de relaciones referido a las funciones psíquicas y a las emociones

Madera
(Cósmicos-Físicos)
Cólera
Grito
Houn (Alma vegetativa o imaginación)
Fuego
(Cósmicos-Físicos)
Alegría
Risa
Than (Conciencia)
Tierra
(Cósmicos-Físicos)
Obsesión
Canto
Yi (reflexión e ideas)
Metal
(Cósmicos-Físicos)
Tristeza
Sollozos
Po (Fluido vital-espíritu-Alma sensitiva
Agua
(Cósmicos-Físicos)
Miedo
Gemido
Zi (Voluntad)

Otras relaciones con los cinco movimientos, descritas por los textos antiguos, son las referentes a los planetas, notas musicales, alimentos vegetales, alimentos animales y otras de menor interés. Estas relaciones son útiles, por cuanto se pueden emplear para elaborar complementos terapéuticos, o bien, en algunos casos, con interés diagnóstico.

Podemos establecer el siguiente cuadro general con las relaciones más significativas:


RELACIONES FISIOLÓGICAS:

Movimientos
MADERA
FUEGO
TIERRA
METAL
AGUA
Órgano
Hígado
Corazón
Bazo
Pulmón
Riñón
Víscera
Vesícula
I. delgado
Estómago
I. grueso
Vejiga
Ciclo vital
Nacimiento
Crecimiento
Madurez
Declive
Estasis
Sentido
Vista
Tacto-verbo
Gusto
Olfato
Oído
Órganos de los sentidos
Ojos
Lengua
Boca y labios
Nariz
Orejas
Energetiza y nutre
Músculos
Circulación
T. conjuntivo
Piel
Huesos

Uñas
Tez
Tejido conectivo
Vello
Pelo
Humor
Lágrimas
Sudor
Saliva
Moco
Esputos





Líquidos sinoviales





Líquidos raquídeos


RELACIONES CÓSMICAS

Movimientos
MADERA
FUEGO
TIERRA
METAL
AGUA
Punto cardinal
Este
Sur
Centro
Oeste
Norte
Energía cósmica
Viento
Calor
Humedad
Sequedad
Frío
Estación
Primavera
Verano
Estío
Otoño
invierno
Ciclo vegetal
Germinación
Maduración
Cosecha
Caída
Degradación
Ciclo del día
Amanecer
Mañana
Mediodía
Tarde
Noche
Planeta
Júpiter
Marte
Saturno
Venus
Mercurio

RELACIONES HUMANAS Y PSICOAFECTIVAS

Tipo










Perturbación





Tipo de depresión


Expresión

Perturbación
Nota musical
MADERA
FUEGO
TIERRA
METAL
AGUA
HOUN
THAN
YI
PO
ZI
Imaginación
Conciencia
Reflexión
Optimismo
Voluntad
Deseo
Verbo
Ponderación
Vitalidad
Determinación
Competitividad
Conocimiento
Seriedad
Sensibilidad

Estrategia
Alegría

Carisma

Valentía


Alma sensitiva

Alma vegetativa




Ira
Labilidad
Obsesión
Tristeza
Miedo
Cólera
Logorrea
Ansiedad
Melancolía
Celos
Irritabilidad
Emotividad
Manías
Abulia
Inseguridad
Agresividad

preocupaciones


Ansiedad por la posesión
Cuadros depresivos mayores
Ansiedad por la conservación
Depresión vital
Autolisis
Fobias
Danza
Risa
Canto
Caricia
Sexualidad
Grito
Divagación
Lloro
Sollozo
Gemido
DO
LA
MI
RE
SOL


RELACIONES TELÚRICAS Y ALIMENTARIAS

Movimientos
MADERA
FUEGO
TIERRA
METAL
AGUA
Vegetales
Mijo
Trigo
Centeno
Arroz
Guisantes
Animales
Carnero
Pollo
Vaca
Caballo
Cerdo
Sabores
Ácido - agrio
Amargo
Dulce
Picante
Salado
Olores
Rancio
Quemado
Perfumado
Cárnico
Pútrido
Colores
Verde
Rojo
Amarillo
Blanco
Negro-azul