Intertransformación de yin y yang

El Yin y el Yang no son estáticos, sino que pueden llegar a transformarse el uno en el otro: el Yin puede cambiar a Yang, y viceversa. Este cambio no ocurre al azar, sino en una etapa determinada de un proceso de desarrollo. El verano se transforma en invierno, el día se convierte en noche, la vida da paso a la muerte, de la felicidad nace la infelicidad, el calor se torna frío, y viceversa. Por ejemplo, a la gran euforia de una borrachera le sigue rápidamente, a la mañana siguiente, una resaca.

Existen dos condiciones para la transformación del Yin en Yang y del Yang en Yin.

La primera tiene que ver con las condiciones internas. Los cambios solo pueden producirse, ante todo, por causas internas, y, secundariamente, por causas externas. El cambio solo tiene lugar cuando las condiciones internas están en su momento óptimo de maduración. Por ejemplo, un huevo se convierte en un polluelo si aplicamos calor; esta transformación ocurre solamente por el hecho de que el huevo contiene en sí la capacidad de transformarse en un polluelo. Sin embargo, si aplicamos calor a una piedra, no nacerá ningún polluelo.

La segunda condición es el factor tiempo. El Yin y el Yang solo pueden transformarse el uno en el otro en un momento determinado de desarrollo, cuando las condiciones están preparadas para el cambio. En el caso del huevo, el polluelo solo romperá el cascarón cuando haya transcurrido el tiempo necesario.