Fenómenos de Generación y Control de los cinco elementos


Ciclo Generativo Sheng y de Equilibrio Ke

La teoría de los cinco movimientos encuentra su verdadero valor y utilidad cuando se conocen sus ciclos: generativo y control o de equilibrio. Mediante éstos se pueden explicar las relaciones existentes entre los seres y las cosas, e interpretar las leyes que van a regir su evolución y transformación.
Dentro del campo médico nos van a proporcionar los conocimientos precisos para comprender los mecanismos mediante los cuales el hombre se relaciona con su medio, como le afectan las circunstancias exógenas, las relaciones permanentes y los intercambios constantes del organismo con el cosmos. Pero fundamentalmente nos van a indicar las relaciones directas que existen entre los órganos y las vísceras, lo que nos puede proporcionar los datos precisos para conocer la verdadera causa etiológica («la raíz») de multitud de procesos patológicos, que en alopatía no lográbamos relacionar.

Ciclo Generativo o Sheng
Observando el esquema de los cinco movimientos notamos que el sentido dextrógiro (hacia la derecha)  de circulación es el concordante con las influencias cósmicas y naturales. Y así un movimiento va a producirse como consecuencia del anterior; se puede decir que uno genera al siguiente. Después del amanecer viene la mañana, el mediodía, la tarde, la noche. Después de la primavera, el verano...
Podemos, por tanto, representar el sistema de la siguiente manera:


De manera continua, en un movimiento cíclico: 

  • La Madera produce al FUEGO.
  • El Fuego produce la TIERRA.
  • La Tierra produce el METAL.
  • El Metal produce el AGUA.
  • El Agua produce la MADERA.


Vemos que cada movimiento presenta dos características básicas:

— Producir.
— Ser producido.

En el primer caso, cuando produce, se llama «madre» (en el sentido primitivo), y cuando es producido se le denomina «hijo».

Y así, por ejemplo: El fuego es «hijo» de la Madera, pero a su vez es la «madre» de la Tierra. De uno ha nacido, al otro alimenta.

El término «generación» o Sheng es equivalente a estimulación, nutrición, asistencia, etc.

Lógicamente, no es posible la generación continua, por cuanto ello conllevaría la destrucción del sistema por expansión. El equilibrio necesario para el desarrollo estable de los hechos y de las cosas implica la existencia de un sistema de compensación que se denomina:

Ciclo de Control, Equilibrio, Regulador o Ke

Mal denominado destructivo. Podemos también darle el sentido de inhibición, represión, opresión, control, etc.
Se precisan en el pentágono de los cinco movimientos unas fuerzas que inhiban la generación permanente y que mantengan el equilibrio. Y así:



Lo mismo que vimos para el ciclo Sheng, cada movimiento en este otro ciclo tiene dos características: reprimir o inhibir y ser reprimido o inhibido. 

Por ejemplo: el Agua apaga el Fuego, pero es, a su vez, absorbida por la Tierra.

Ambos fenómenos deben acompañarse mutuamente, uno implica al otro. Siempre que haya una producción tendrá que existir una destrucción. 

Esta ley regula los movimientos y las mutaciones que permitirán la vibración y la vida.
El equilibrio entre ambos sistemas permitirá el fluir armónico de la Vida, del Universo y de las cosas. El organismo humano constituye un «ente energético bipolar alternante, autorregulado». El mantenimiento de esta autorregulación dependerá, por tanto, del funcionamiento de las 12 unidades básicas productoras de energia y de su relación de equilibrio a través de los cinco movimientos.

Vemos que el ciclo Sheng, como tendencia a la expansión por generación continua, tiene polaridad Yang. Mientras que el ciclo Ke, por su acción inhibitoria de retención del Yang, se puede englobar dentro de la polaridad Yin. Con esto vemos que los dos pilares básicos de toda la Medicina China, no pueden tener orígenes diversos: uno depende del otro en mutua relación.

Los elementos patógenos (Xie Qi), tanto de origen externo (energías perversas) como de origen endógeno (alimentación y causas psíquicas, fundamentalmente), una vez superados diversos sistemas
energéticos de neutralización (vías secundarias), van a provocar en primer lugar alteraciones de mayor importancia en la unidad energética que corresponda al Meridiano o canal afectado, lo que implicará con el tiempo la alteración de su acoplado Yin o Yang, en el movimiento que fuere. Y, por último, surgirán en el resto de los movimientos alteraciones consecuentes a los desequilibrios provocados en los ciclos Sheng y Ke. 

Estos desequilibrios en las relaciones de generación e inhibición darán lugar al efecto patológico representado dentro de esta ley por los términos: Usurpación y Menosprecio o Invasión e Inversión
(Cheng-Wu). 

Ciclos patológicos: Usurpación (Cheng) y Menosprecio (Wu)

En el Su Wen, capítulo 67 vemos descrita esta relación patológica:

«El movimiento en exceso invade al que reprime en estado normal
y se vuelve contra el que normalmente le domina. El movimiento
en insuficiencia tiene en su contra al que domina en estado normal y
es oprimido por el que le domina en estado normal».

Estos fenómenos son consecuencia de un estado de vacio o plenitud, que, es la única causa de enfermedad. Lo cual acarreará un desequilibrio en los ciclos normales y, por tanto, la enfermedad.

CICLO NORMAL DEL ELEMENTO FUEGO
La Usurpación o Invasión (Cheng) consiste, pues, en una acción excesiva de la relación de inhibición. Y el Menosprecio o Inversión (Wu) consiste en una inversión de esta acción.
Por ejemplo: el movimiento Fuego en exceso tratará de destruir al Metal, al cual solamente equilibra en estado normal: ciclo patológico de Usurpación, Invasión o Agresión y además se volverá en contra del elemento Agua, que le equilibra en estado normal: ciclo patológico de Menosprecio, Inversión o
Contradominancia
EXCESO DEL MOVIMIENTO FUEGO
El movimiento Fuego en defecto será destruido por el movimiento Agua, mediante el efecto de usurpación o Invasión, y simultáneamente el movimiento Metal se volverá en contra del elemento Fuego, constituyendo Menosprecio o Inversión 
DEFICIENCIA DEL MOVIMIENTO FUEGO
Resumiendo, las nociones que hemos expuesto de una manera elemental, van a constituir las bases del razonamiento fisiopatológico, así como las del diagnóstico y aplicación terapéutica.

Tenemos que tener en cuenta, todo lo relacionado con el elemento que se sospecha patológico.
Así cuando observemos, por ejemplo, una enfermedad con relación a Pulmón, tengamos presente de una manera inmediata: el otoño, el color blanco, el sabor picante, la tristeza, la piel y el vello, etc., así como las posibles relaciones con el resto de la pentacoordinación, a través de los ciclos descritos.
Generalmente, la evolución de la enfermedad obedece a la Ley de los Cinco Movimientos, y puede manifestarse a través de 6 posibilidades:

Enfermedades debidas al ciclo de invasión (Cheng). Por ejemplo: enfermedades de Corazón. que se extienden a Pulmón.

Enfermedades debidas al ciclo de inversión (Wu). Por ejemplo: enfermedades del Pulmón. que se propagan a Corazón.

Enfermedades transmitidas a través del ciclo Sheng, esto es, «de madre a hijo». Por ejemplo: enfermedades del Corazón. que se extienden a Bazo Páncreas. 

Enfermedades transmitidas «de hijo a madre». Por ejemplo: enfermedades del Bazo Páncreas. que se transmiten a Corazón.

Enfermedades propias de un movimiento sin manifestación en el resto. Por ejemplo: enfermedad del Hígado. por exceso de cólera o por el Viento (feng)

Enfermedades transmitidas al acoplado del mismo movimiento. Por ejemplo: enfermedad por plenitud del Hígado. que acarreará una enfermedad de vacío de la Vesícula Biliar.

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En patología acupuntural una misma sintomatología básica puede relacionarse con diversos agentes etiológicos. De ello se deduce:

a) No existen fórmulas de tratamiento, ya que los puntos a utilizar variarán considerablemente en función de uno y de otro agente etiológico.

b) No existe la especialización. La íntima relación y el intercambio constante en las 12 unidades energéticas, mediante los ciclos de la pentacoordinacion, exige, si se desea aplicar un tratamiento
correcto, estudiar y comprender al hombre como un todo integrado y no como una suma de sus partes. 

c) Es necesario conocer, profundamente, los sistemas de diagnóstico y la sintomatología para realizar una acupuntura racional, lo que explica que con demasiada frecuencia los terapeutas se limiten casi exclusivamente a tratamientos antiálgicos o, como máximo, a actuaciones de Vademécum, que, en el mejor de los casos, pueden conseguir un alivio sintomático y raras veces un reequilibrio real. Hay que ver el bosque (síndrome) y no el árbol (síntoma).

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