La reacción de la aguja

Manipulación de la aguja y aparición de la sensación acupuntural

Después de introducida la aguja, se efectúan ciertas manipulaciones para que el paciente tenga una reacción, lo que se llama manipular la aguja.

Cuando la aguja llega hasta cierta profundidad, el paciente puede tener la sensación de tumefacción, entumecimiento, hormigueo y pesadez en el sitio punzado.

El médico debe sentir una fuerza de resistencia contra la aguja a causa de estas sensaciones.

Esto se conoce como atracción del Qi o reacción de la aguja. Cuando no ha llegado la reacción de la aguja o sea, no se ha atraído el Qi, el médico tiene una sensación de relajación y deslizamiento de la aguja; el paciente a su vez, casi no siente nada.

Hay una frase que dice:

“Cuando llega la energía, o la sensación acupuntural, la sensación del médico es como si el pez hubiera mordido el anzuelo; mientras que cuando no llega, la reacción de la aguja, la sensación del médico es como si gozara de un paseo en un lugar muy tranquilo”

Es una descripción muy metafórica de la llegada o no llegada del Qi.

Las prácticas clínicas de la acupuntura en el tratamiento de enfermedades y la anestesia acupuntural nos demuestran que la reacción de la aguja influye mucho en el resultado terapéutico.

Que aparezca o no la sensación debida casi constituye un factor decisivo para el resultado terapéutico.

Generalmente se logra mejor resultado terapéutico si llega la reacción de la aguja con rapidez; cuando se demora su llegada, la eficacia terapéutica será regular; no pueden obtenerse resultados si no aparece la sensación.

Por tanto hay que analizar las causas que impiden la llegada de la reacción de la aguja.

Por ejemplo, examinar el ángulo, la profundidad de la punción y el sitio del punto seleccionado para ver si son correctos o no, porque ellos influyen en la sensación.

En caso de que la demora en la llegada de la reacción de la aguja se deba a insuficiencia de energía (Qi) de los meridianos producida por la debilidad del factor antipatógeno, o se deba a otros factores patógenos, pueden aplicarse algunos métodos para introducirla.

Por ejemplo, retener la aguja por un breve tiempo para esperar la reacción. Se puede también dar unos golpecitos en el sitio punzado o aplicar la moxa con el fin de recuperar la energía (Qi) de los meridianos.

Hay que pensar en otros tipos de tratamiento para los pacientes en quienes ya no puede lograrse la reacción de la aguja con los métodos mencionados a causa de la deficiencia de las funciones de los órganos internos Zang-Fu.

Manipulaciones básicas para la llegada de la reacción de la aguja

Movimientos de levantar e introducir la aguja: Se introduce la aguja de lo superficial a lo profundo y luego se levanta de lo profundo a lo superficial, repitiéndolo varias veces. Se logra gran estimulación al introducir y levantar la aguja con mayor intensidad y gran frecuencia, mientras con menor intensidad y frecuencia la estimulación no será tan fuerte.

Método de rotación de la aguja: Se rota la aguja hacia atrás y hacia adelante. Cuando se rota la aguja con gran intensidad y rapidez, la sensación es fuerte y cuando la rotación de la aguja se efectúa con poca intensidad y rapidez, la sensación es suave.

Rascar el extremo de la aguja: Se inmoviliza el cuerpo de la aguja con el pulgar e índice de la mano izquierda y con la uña del pulgar (o con los dedos índice y medio) de la mano derecha se rasca el mango de la aguja de abajo hacia arriba de forma repetida, para fortalecer la reacción de la aguja.

Dar golpes en la aguja: Se indica en el libro titulado Zhengjui Wendui: dar golpes en la aguja con movimientos suaves para lograr la llegada de la energía. El método concreto es el siguiente: Se dan golpes suavemente en el mango de la aguja para que el cuerpo vibre con el fin de fortalecer la reacción de la aguja.

Vibrar la aguja: Sostener la aguja con los dedos pulgar, índice y medio y efectuar rápidos movimientos de penetración, rotación y extracción para que el cuerpo de la aguja vibre fortaleciendo la reacción.